Cuenta Estrabón la anécdota que unos guerreros vettones al ver a unos soldados romanos pasear delante del campamento pensaron que eran locos pues creían que el hombre cuando no se halla en pelea está sin hacer nada, descansando.

Estrabón, Geografica. III, Iberia

 “... [el Tajo] nace entre los keltiberes y cruzan por entre los  ouettones, karpetanoi y lysitanoi, corriendo hacia el occidente equinoccial.
 

Estrabón (III, 3, 1)

Hacia el Suroeste, a caballo del Sistema Central, habitaban los Vettones, relacionados con los Vacceos y Lusitanos. Dicho pueblo era de carácter pastoril, como evidencian sus grandes castros en zonas montañosas y sus «verracos» o figuras de toros y cerdos dispuestas para señalar sus territorios de pasto y como defensa mágica del ganado, aunque su mayor proximidad a la vía de la Plata que recorría las regiones interiores del Occidente de Hispania los hacía más abiertos a los estímulos llegados desde el mundo tartésico y turdetano.

Culturas y civilizaciones

Martín Almagro Gorbea

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FICHA TÉCNICA

 

Estructura de los castros vettones

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Panteón de los  vettones

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Distribución del armamento en  las necrópolis vettonas

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Este pueblo ocupó la parte occidental de la Meseta, en frontera con la Lusitania, desde el Guadiana al Duero. Fijar sus   límites es muy complicado dados los cambios que sufrió la zona del Duero, donde los vetones en la época romana se apropiaron de  un territorio, que comprendería no sólo Salamanca, sino otras poblaciones, llegando hasta Albocela o Arbocala (Toro), Ocelum Duri u Octodurum (Zamora).

Por el Sur, la ciudad de Laconimurgi, citada por Plinio y Ptolomeo, plantea otro problema. El primero la sitúa entre los célticos de la Bética, y el segundo, en territorio vettón. Si se supone que se trata de una misma ciudad y se identifica con Constantina, en la provincia de Sevilla, o aún con Puebla de Alcocer, en la de Badajoz, tendríamos una extensión muy grande de los vetones hacia el Sur, así como la posibilidad de que en ello se reflejaran movimientos y oscilaciones de fronteras tribales.

Vista del castro de Las Cogotas, Avila

Por el Este parece que les correspondía a los vetones la ciudad de Oliba (Ávila). Por el occidente llegarían por lo menos hasta Cottaeobriga (Almeida, en Portugal).

De su territorio propio son las ciudades de Mirobriga o Augustobriga (Ciudad Rodrigo), Cottaeobriga (Almeida), Lancia Oppidama (entre Valverde y Mosanto, en Portugal), Capara (venta de Caparra, Guijo de Granadilla, cerca de Plasencia), Lama (Baños, provincia de Cáceres), Sentica (Frades de la Sierra, provincia de Salamanca), aparte Manliana y Deobriga, de Ptolomeo, cuya localización no puede precisarse (Monleón y Béjar, respectivamente, según otros autores).

Estructuras de habitación, Raso de Candeleda, Ávila

La impresión que producen los vetones de ser una población arrinconada por sus vecinos, indicaría su carácter indígena, siendo ocupados los lugares estratégicos o vías importantes de su territorio por los celtas, en su marcha hacia Portugal, y a ellos deberían los nombres célticos que se encuentran en sus ciudades, situadas en los lugares importantes de paso.

L Como  afirma Álvarez citando a Estrabón, Plinio y Ptolomeo. la zona nuclear de los vettones debió situarse entre los ríos Tormes, Duero y Tajo, unos 30.000 km2: suroeste de Zamora, la casi totalidad de Salamanca y Avila, la zona occidental de Toledo  la mitad oriental de Cáceres.

SU DENOMINACIÓN: VETONES O VETTONES.

Las fuentes clásicas suelen utilizar doble T para Vettones. Escribirlo con una o con dos Tes se ha reducido a una cuestión de gustos aunque la mayoría de los lingüistas del español  recomiendan utilizar sólo una, ya que las dos Tes es un grupo consonántico que no existe en el castellano actual.

El origen del nombre, según Manuel Salinas de Frías, en función de la belicosidad que atestiguan los autores clásicos sobre los vettones, se identifica vettones con el vocablo céltico uikta, lucha. Podríamos traducir vettones, como hombres de la guerra, luchadores o guerreros.

LA CRONOLOGÍA
Según Almagro Gorbea entre el 750 y el 500 a.C. se produjeron una serie de movimientos de unas determinados pueblos que podríamos encuadrar en el mundo céltico, que penetraron en la Península Ibérica por los Pirineos y que procedían de la zona del Rin y no  de Aquitania o el Languedoc. Estos grupos al entrar en la Península se encuentran con el Valle del Ebro superpoblado y no tienen otra opción que  desplazarse hacia la zona occidental de la Meseta.

 En la zona del Duero se impone hacia el año 700 a.C. la denominada cultura de Soto de Medinilla, por su yacimiento principal, que en su expansión se encuentra con las gentes asentadas en Salamanca y Ávila, donde habitan los vettones, cuya asignación al entorno céltico es compleja.

Hacia el año 500 a.C. se suele admitir la presencia de movimientos célticos que provocan desplazamiento de otros pueblos del interior de la Península. Menéndez Pidal interpreta estos desplazamientos con los de los umbros y oscos atestiguados en Italia.

No se pueden  precisar los motivos, pero existe un reajuste en los patrones de poblamiento en el interior de la Península, los poblados se fortifican.

Murallas, primer recinto, Mesa Miranda, Chamartín de la  Sierra

Ávila

El colapso del mercado oriental, la caída de las ciudades fenicias y en consecuencia la preponderancia de Cartago, desplaza el comercio del interior de Europa a las costas dominadas por los púnicos. Existe una gran crisis entre las elites aristocráticas de la zona del Tajo t un desplazamiento de los ganaderos hacia el sur de la Península
 

 

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