ATENAS EN ÉPOCA DE PERICLES: EL PARTHENON

 

 

 

LOS FRONTONES

El orden dórico tiene una apariencia muy rígida pero puede presentar una serie de matices y efectos que le dotan de una gran presencia.

Las proporciones del Partenón son muy diferentes a  las del templo de Olimpia. Los frontones que cubren un espacio de ocho columnas son unos tres metros mas largos y unos 30 cm las altos en el vértice, si lo comparamos con el templo de Olimpia.

El frontón oriental representaba el nacimiento de Atenea según la versión que nos ha llegado por Pausanias. La parte central del frontón desapareció entera cuando se trasformó  en iglesia y no existen documentos que recojan su composición.

 

IR AL ÍNDICE

PRECEDENTES:

ARQUITECTURA

arquitectura gr. clásica

LA ATENAS DE PERICLES

GRECIA CLÁSICA

 

Plano de Atenas

(AMPLIAR)

 

Esculturas del Partenón (AMPLIAR)

Frontones del Partenón (AMPLIAR)

 En el frontón de la fachada occidental se representaba la contienda entre Atenea y Poseidón por el Ática, ambos hieren con sus armas el suelo de la Acrópolis, pero ofrecen a los atenienses sus dones más preciados: la diosa hace brotar el olivo de la roca y Poseidón ofrece el caballo.

Se supone que aquella contienda se desarrolló en el mismo escenario de la Acrópolis en presencia de los primeros habitantes, Cécrope y Erecteo, también representados.

En las esculturas del frontón oriental, dice Pausinias, que se representa el nacimiento de milagroso de Atenea de la frente de Zeus abierta por un hachazo de Efecto, de cuya herida nace la diosa que es coronada como "Niké" en presencia de los dioses y otras figuras, como las Horas y las Parcas, deidades que presiden el nacimiento y la muerte.

Frontones del Partenón (AMPLIAR)

También se encontraban cabezas de caballos que ocupaban los ángulos más agudos del frontón. Los cuerpos desnudos, más que dioses son el prototipo de la masculinidad de la época, donde la sobriedad simplificadora aporta al mármol formas puras que le confieren vitalidad y humanidad.

Las escultura femeninas van vestidas, pero en ellas se manifiesta sutilmente su personalidad a través de los pliegues de sus túnicas.

Las Parcas, deidades fúnebres, muestran adaptadas a sus cuerpos los pliegues finísimos de sus ropajes transparentes.

Los vestidos de Iris y de la Victoria, que habitan aquí en el suelo, se izan los pliegues a impulsos del viento, en contraste con los planos de tela serena que adorna la figura de la diosa olímpica Hebe, sobre los que se posan los rayos solares.

Los espacios vacíos que aparecen entre los grupos escultóricos que han sobrevivido se han reconstruido llenándolos de dioses y diosas.

En algunos lugares el suelo se ha reforzado para poder contener más peso, es posible que allí se insertaran los carros.

Es posible que aparecieran dos carros. Uno para Hefesto y Ilicia, la diosa de los nacimientos.

Y, son duda, junto a Helio y Selene debería haber varios tiros de caballos. Los dos carros de Helio y Selene  forma parte de una idea audaz: en ambas esquinas, en una Helio, Selene en la otra, no aparecen, como era habitual reclinadas, sino que ambos dioses y sus caballos surgen del mar, para Helio o se hunde en el mar en el caso de Selene.

En cuestión  estilística se aprecia una variación formal de estas esculturas en comparación con las de Olimpia, mientras que los desnudos  de Olimpia son sencillos, potentes y carentes de énfasis, el desnudo masculino del Partenon, identificado con un dios fluvial es dramático.  Debemos añadir que el tratamiento de las vestiduras es completamente diferente, Olimpia presenta los últimos coletazos del Arcaísmo, el Helio del frontón oriental es relativamente sencillo, pero la  cosa cambia cuando llegamos a Selene, los paños revelan las impresionantes formas musculosas que se aprecian bajo ellos, los paños agitados por el efecto del viento anticipan un estilo que se impondría a lo largo del siglo, retornando al virtuosismo del primer arcaico pero con una técnica diferente: llegaban los paños mojados.

Sólo dos cabezas se han conservado de las estatuas de los frontones del Partenón: una es la del joven recostado que se suele designar con el nombre de Teseo; la otra es una cabeza femenina que se cree fuese la de la Victoria. Ambas cabezas son de una simplicidad sublime, pero todavía bien humana, ya que la forma no se estiliza; se idealiza lo que es eterno e inmortal en la faz de cada sexo.

La misma idealización aparece en las cabezas de los caballos.

Acaso se les podría reprochar únicamente una excesiva transfiguración de su tipo, pero así y todo, serán siempre el ideal de su raza, el arquetipo del caballo, la idea pura de su forma que pedía Platón para las obras de los artistas.

Cabeza de ¿diosa?. Partenón

ANTERIOR      
 

SALIR

Nedstat Basic - Free web site statistics

 

© dearqueologia.com. All Rights Reserved