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Tarquino, pasa por ser un tirano, calificado de déspota por Dionisio de Halicarnaso; sin embargo, la actitud política de Tarquino, puede haber sido ante todo populista favoreciendo a los plebeyos, a los que habría incluido en el senado como conscripti. Según la tradición este rey se mantuvo en el trono por medio de violencias sin fin. Abolió la constitución de su predecesor pero acabó las grandes obras.
Según la tradición, tras una revuelta de la nobleza al sentirse ultrajada
por el rapto de Lucrecia por Sexto, hijo del rey, Tarquino y su familia
fueron expulsados y tuvieron que refugiarse en el palacio de Aristodemo de
Cumas, que acogería a Tarquino hasta su muerte, Sexto, el hijo del rey,
huyó a Gabbi, donde murió.
Lucrecia, era una patricia romana que según la leyenda popular , fue
ultrajada por Sexto , hijo de Tarquinio el soberbio , ultimo rey de
Roma . se quito la vida luego de contar públicamente la violación de
que fue victima (Tito Livio , I,57-58; Valerio Maximo ,VI, I 1;
Boccaccio ,oc;,XLVI).
Tarquino intentó volver a Roma con ayuda de Prosenna.
Aunque la
historia convencional afirma que el ataque fue repelido por
la defensa que hizo Horacio y sus compañeros, otras fuentes
afirman que Pesenna logró conquistar Roma.
La versión romantica de la violación de Lucrecia parece ser poco
real.
Una de las leyendas relacionadas con Tarquino el
Soberbio nos habla de los libros Sibilinos custodiados por los
duoviri sacris faciundis. Los Libri Fatales, eran
importantísimos en la religión romana. Según la tradición, estos
libros contenían las profecías de las Sibilas, y constituyen una
curiosa excepción en una religión que desconfía sistemáticamente de la
“revelación” y que es sumamente hostil a las profecías.
Narra la leyenda que una anciana de aspecto misterioso se presentó
ante el rey (Tarquinio Prisco o Tarquinio el Soberbio: se
trataba de la Sibila de Cumas.
La anciana pedió un elevado precio por nueve libros que ofreció al
monarca, pero el rey burlándose de ella se negó a pagarla. La
anciana quemó tres, y pidió el mismo precio por los seis
restantes.
De nuevo el rey se negó y la anciana quemó otros tres. Finalmente,
bien por la curiosidad que despertó en él, bien por consejo de los
augures, compró los tres libros restantes, al mismo precio
marcado al principio por los nueve.
Sibila
de Cumas, Miguel Ángel Se colocaron los oráculos en
un cofre de piedra y se situaron en un subterráneo del templo de Júpiter
capitolino. Para su custodia se crearon los duoviri sacris faciundis.
En el 367 a.C. se amplió el número de miembros a diez (decemviri),
constituyéndose plenamente como colegio, y Sila amplió su número a quince
(quindecenviri). En el año 85 a.C., la colección se quemó durante
el incendio del Capitolio, y se decretó enviar legaciones a diversos
puntos de Italia, Gracia y Asia Menor en busca de profecías sibilinas para
reestablecer el texto fatalis. Tras una investigación, se
constituyó una serie de libros que Augusto depositó en el templo de Apolo
palatino. Se consideraba que estos
libros contenían los secretos mediante los que el poderío romano podría
extenderse y mantenerse. Pero su consulta no era libre ni dependía de la
voluntad o los intereses de los decenviros: sólo podían ser consultados
para la expiación de los prodigios, y proporcionaban a Roma eficaces
rituales contra las consecuencias de fenómenos anormales o terribles (procuratio
prodigiorum). En situaciones de este
tipo, el Senado ordenaba la consulta de los Libros al colegio decenviral
–que sólo en ese caso podía consultarlos: el examen de esos libros por
razones privadas o intereses particulares estaba totalmente prohibida y
podía acarrear serias consecuencias al sacerdote que lo realizara-. Los
decenviros buscaban la respuesta en los Libros y se la comunicaban al
Senado, que se ocupaba de ponerla en práctica. Estos libros se consultaba
como sucedió en: En el 228 a.C., a
consecuencia de un prodigium: un rayo cayó cerca del templo de
Apolo. Consultada la interpretación del prodigio, el oráculo sibilino
alertó a los romanos contra los celtas. Los decemviri sacris
faciundis ordenaron enterrar vivos a extranjeros en el Foro Boario
para alejar de la ciudad el terror a los galos. En el 217 a.C., tras la batalla de Trasímeno, una de las derrotas más duras y vergonzosas jamás sufridas por el pueblo romano, Aníbal parecía acercarse a las puertas de Roma. Se empezaron a tomar diversas medidas tácticas, políticas y religiosascomo la consulta de los Libros Sibilinos para buscar la forma de alejar la catástrofe que se cernía sobre la ciudad: Los Libros Sibilinos recomiendan la instauratio de integro et amplius de un voto a Marte, la consagración de unos Juegos públicos a Júpiter; la dedicación de un templo a Venus Ericina y otro a Mens; la celebración de una supplicatio y de un lectistenium . pueblo. En el año 205 a.C., durante la Segunda Guerra Púnica, frecuentes lluvias de piedras se sucedían sobre la ciudad. Ante estos prodigia, los decemviri sacris faciundis consultaron los Libros Sibilinos Otra de las historias que se identifican con el reinado de Tarquino es la Historia de Lucio Bruto. L. Junius Brutus era el hijo de Tarquinia, había fingido que era un idiota para protegerse contra toda la traición. Un día, Tarquino encontró una serpiente en el palacio y envió sus hijos Arruns y Titus al oráculo en Delfos para preguntar lo que significó. Los dos hermanos llevaron a su a su primo Brutus que ofreció una barra del oro insertada en un palillo hueco para Apolo. La monarquía desapareció después de una cadena de acontecimientos que comenzaron cuando Sex. Tarquinius violó a esposa de Collatinus, Lucrecia.
La tradición sitúa el establecimiento de la República entre los años 509-510 a.C. Así comienza otra etapa fundamental de la historia de Roma que dura dos siglos y medio, en la cual Roma se prepara para dominar la península itálica, después el Mediterráneo para acabar dominando en el Imperio casi todo el mundo hasta el entonces conocido.
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