ARMAMENTO MICÉNICO

 

SNODGRASS

La discusión sobre el origen y asignación de la funcionalidad de los escudos parecía haber tocado fondo en la década de los 60. El tema estaba agotado para la investigación.

En estos momentos se publica la tesis de Snodgrass sobre el armamento y la guerra en la Grecia preclásica. Snodgrass se transforma en uno de los defensores de la tesis de Webster, añadiendo el análisis de nuevos descubrimientos, manteniendo el carácter heroico y religioso de la forma Dipylon que identifica con la forma Beocia.

 

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ARMAMENTO MICÉNICO

LOS ESCUDOS

TIPOLOGÍA DE  LOS ESCUDOS

 

 

Cronología Micénica

(AMPLIAR)

Ciudad alta, Micenas

(AMPLIAR)

 

Escudo en Ocho, Knossos

 

Escudo Beocio

 

Escudo Dipylon

Conocidos solamente a través de representaciones, para Snodgrass son dos manifestaciones separadas y cronológicamente consecutivas del mismo tipo de escudo.

El escudo Dipylon fue examinado por Lorimer  con  toda probabilidad por tratarse de la forma de escudo más frecuente en el Arte Geométrico.

Snodgrass partiendo de la sugerencia de Webster sobre la no existencia del escudo durante de período en cuestión afirma que: el escudo Dipylón sobrevivió en las pinturas de los vasos del siglo VII y VI a.C., identificado como una pieza de propiedad heroica o como un arcaísmo romántico.

Suponiendo que el escudo  fuese un recuerdo de una forma anterior, sin duda, el original habría sido el escudo en forma de ocho minoico y luego micénico, la prueba concluyente para Snodgrass es el descubrimiento, en el palacio de Iolcos (Tesalia), de un vaso de Guerreros, semejante al micénico, de posible manufactura argiva, cronológicamente anterior.

Las figuras de los guerreros están fragmentadas, sin embargo se aprecia que portaban escudos de bordes incurvados, en una escala mucho menor que el precedente escudo en figura de ocho, en una época en la cual se pensaba que tales escudos habían desaparecido, excepto, tal vez, en Creta.

Fragmento de cerámica de figuras negras. Ajax portando el cuerpo de Aqules

Este fragmento nos prueba que ya no es necesario creer que la Grecia Geométrica utilizaba el escudo hitita de bordes incurvados, prolongando su uso real, aunque no mucho más allá, de los límites de la Edad de Bronce.

Fragmento de vaso de guerreros. Iolcos

Este vaso, demuestra para Snodgrass que las diferencias fundamentales, de escala y de tratamiento del borde, entre el escudo Dipylon y su probable original de la Edad de Bronce, se deben ver con una perspectiva diferente.

La reducción, en tamaño, ya habría sucedido en el siglo XIII a. C.

El vaso de Iolcos, represente o no el equipamiento utilizado en la vida real, constituye nuestra única prueba de la representación de este escudo en uso durante los últimos años de la Edad de Bronce. Mientras que los ornamentos sueltos o las cuentas no darían ninguna idea de la escala del escudo.

El escudo Dipylon y Beocio son representaciones de una misma forma. Los estudios sobre el escudo en ocho de Higgins demuestran que durante la Edad de Bronce, las representaciones del escudo, realizadas en cuentas, ya habían asumido una forma muy cercana a las imágenes que se denominaría Beocia, en el siglo VIII y siguientes.

Si el escudo Beocio era una realidad en la Grecia geométrica, tenemos que admitir: que el escudo se modeló imitando la forma en las miniaturas de cuenta, o bien que el escudo en figura de ocho, se desarrolló, realmente, en esta forma, permaneciendo en uso, sin modificaciones durante siglos, o bien que escudo resucitó por pura coincidencia, en una forma idéntica, después de un lapso de tiempo igualmente largo.

Sea cual sea la opción elegida se puede mantener el compromiso, en opinión de Snodgrass,  por el cual el escudo Beocio se es un elemento romántico y el escudo Dipylon  una realidad: el escudo Dipylon más frecuente y anterior, representado en el Arte Geométrico, es la forma más estilizada de el escudo Beocio, en comparación mas pequeño y que rara vez alcanzaba la rodilla, sus enormes proyecciones laterales y sus arcos abiertos no son una representación precisa de un auténtico escudo.

Es poco probable que un escudo contemporáneo se sometiese a tal imitación grotesca, es posible que un modelo que ya era obsoleto y no comprendido en su totalidad, se usase para inspiración de nuevas formas decorativas.

La reducción del escudo en ocho en época temprana, como parece demuestran el fragmento de Iolcos, reafirmaría la tesis de Webster, aunque no la refuta: los artistas geométricos, si tomaron su inspiración de las representaciones aisladas que sobrevivieron de la Edad de Bronce Reciente, tenían todos los motivos para mostrar el escudo Dipylon tan pequeño como normalmente lo hacían.

Webster propuso su teoría sin una completa discusión de las representaciones, con excepción de las pinturas de los vasos, que mostraban el escudo Beocio en el arte geométrico y después del mismo, pero, no puede decirse que estas debiliten su tesis.

La figura, posiblemente, arcaica de Karditsa, con un escudo completamente desarrollado de la forma Dipylon y la terracota chipriota con un escudo levemente horadado, no constituyen una prueba más decisiva para la autenticidad de los escudos que las pinturas de los vasos, puesto que es probable que hubiesen retratado figuras heroicas o divinas.

Aunque es cierto que muestran detalles correctos en cuanto a su uso, en relación con el escudo de figura de ocho de la Edad de Bronce, difíciles de apreciar en las pinturas de los vasos, la figura de Kardhitsa muestra su escudo colgando de un telamón y el guerrero chipriota mantiene el suyo por medio de una empuñadura central, rasgos presentes en los escudos contemporáneos de todo tipo y en las pinturas de los vasos de los escudos Dipylon.

Guerrero de Karditsa

El telamón se entiende implícito puesto que ambos brazos están libres; la empuñadura central aparece en un aryballos protocorintio y en un pithos de relieve de Tebas. Las miniaturas motivas aisladas en bronce o en terracota y un sello geométrico del Heraion argivo manifiestan la evidencia religiosa que proporcionan, en menor medida, los vasos. Y la versión, ridículamente, pequeña que en ocasiones se muestra en uso, enfatiza lo lejos que estaban los artistas, de sus modelos.

En vasos más tardíos hay algo interesante que añadir: en el aryballos protocorintio mencionado con anterioridad, tres guerreros en acción portan escudos beocios muy convexos, de tamaño mayor que el corriente, dos de ellos luchan con un hoplita y un arquero, sostiene sus escudos por medio de la empuñadura central apropiada y también blanden dos lanzas cada uno, pero el tercero ha perdido sus lanzas, siendo amenazado por el lancero enemigo, se apresura a desenvainar su espada, tiene las manos libres porque porta su escudo, anudado por encima de su codo izquierdo, por una correa, sujeción diferente a los otros, unida a las curvas inferior y superior del escudo, al parecer cerca de la escotadura del lateral.

Moneda tebana con escudo beocio

Un escudo llevado así, se caería, se vendría boca abajo, éste está derecho. Constituye un estadio intermedio, el artista ha olvidado el telamón, pero todavía no ha perpetrado el extremo anacronismo de colocar el escudo beocio con telamon, por otra parte universales, incluso, en el arte corintio. Sin embargo aquí el escudo beocio se muestra en la escala de los auténticos escudos en figura de ocho, un paralelo del en único vaso subgeométrico de Beocia 

 

 

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