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Conocidos solamente a través de
representaciones, para Snodgrass son dos manifestaciones
separadas y cronológicamente consecutivas del mismo tipo de
escudo.
El escudo Dipylon fue examinado por
Lorimer con toda probabilidad por tratarse de la forma
de escudo más frecuente en el Arte Geométrico.
Snodgrass partiendo de la sugerencia de
Webster sobre la no existencia del escudo durante de período en
cuestión afirma que: el escudo Dipylón sobrevivió en las pinturas de
los vasos del siglo VII y VI a.C., identificado como una pieza de
propiedad heroica o como un arcaísmo romántico.
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Suponiendo que el escudo fuese un
recuerdo de una forma anterior, sin duda, el original habría sido el
escudo en forma de ocho minoico y luego micénico, la prueba concluyente
para Snodgrass es el descubrimiento, en el palacio de Iolcos (Tesalia),
de un vaso de Guerreros, semejante al micénico, de posible manufactura
argiva, cronológicamente anterior.
Las figuras de los guerreros están
fragmentadas, sin embargo se aprecia que portaban escudos de bordes
incurvados, en una escala mucho menor que el precedente escudo en figura
de ocho, en una época en la cual se pensaba que tales escudos habían
desaparecido, excepto, tal vez, en Creta. |

Fragmento de cerámica
de figuras negras. Ajax portando el cuerpo de Aqules |
Este fragmento nos prueba que ya no es
necesario creer que la Grecia Geométrica utilizaba el escudo hitita de
bordes incurvados, prolongando su uso real, aunque no mucho más allá, de
los límites de la Edad de Bronce.

Fragmento de vaso de guerreros. Iolcos |
Este vaso, demuestra para Snodgrass que las
diferencias fundamentales, de escala y de tratamiento del borde, entre
el escudo Dipylon y su probable original de la Edad de Bronce, se deben
ver con una perspectiva diferente.
La reducción, en tamaño,
ya habría sucedido en el siglo XIII a. C. |
El vaso de Iolcos, represente o no el
equipamiento utilizado en la vida real, constituye nuestra única prueba
de la representación de este escudo en uso durante los últimos años de
la Edad de Bronce. Mientras que los ornamentos sueltos o las cuentas no
darían ninguna idea de la escala del escudo.
El escudo Dipylon y Beocio son
representaciones de una misma forma. Los estudios sobre el escudo en
ocho de Higgins demuestran que durante la Edad de Bronce, las
representaciones del escudo, realizadas en cuentas, ya habían asumido
una forma muy cercana a las imágenes que se denominaría Beocia, en el
siglo VIII y siguientes.
Si el escudo Beocio era una realidad en la
Grecia geométrica, tenemos que admitir: que el escudo se modeló imitando
la forma en las miniaturas de cuenta, o bien que el escudo en figura de
ocho, se desarrolló, realmente, en esta forma, permaneciendo en uso, sin
modificaciones durante siglos, o bien que escudo resucitó por pura
coincidencia, en una forma idéntica, después de un lapso de tiempo
igualmente largo.
Sea cual sea la opción elegida se puede
mantener el compromiso, en opinión de Snodgrass, por el cual el
escudo Beocio se es un elemento romántico y el escudo Dipylon una
realidad: el escudo Dipylon más frecuente y anterior, representado en el
Arte Geométrico, es la forma más estilizada de el escudo Beocio, en
comparación mas pequeño y que rara vez alcanzaba la rodilla, sus enormes
proyecciones laterales y sus arcos abiertos no son una representación
precisa de un auténtico escudo.
Es poco probable que un escudo contemporáneo
se sometiese a tal imitación grotesca, es posible que un modelo que ya
era obsoleto y no comprendido en su totalidad, se usase para inspiración
de nuevas formas decorativas.
La reducción del escudo en ocho en época
temprana, como parece demuestran el fragmento de Iolcos, reafirmaría la
tesis de Webster, aunque no la refuta: los artistas geométricos, si
tomaron su inspiración de las representaciones aisladas que
sobrevivieron de la Edad de Bronce Reciente, tenían todos los motivos
para mostrar el escudo Dipylon tan pequeño como normalmente lo hacían.
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Webster propuso su teoría sin una completa
discusión de las representaciones, con excepción de las pinturas de los
vasos, que mostraban el escudo Beocio en el arte geométrico y después
del mismo, pero, no puede decirse que estas debiliten su tesis.
La figura, posiblemente, arcaica de
Karditsa, con un escudo completamente desarrollado de la forma Dipylon y
la terracota chipriota con un escudo levemente horadado, no constituyen
una prueba más decisiva para la autenticidad de los escudos que las
pinturas de los vasos, puesto que es probable que hubiesen retratado
figuras heroicas o divinas.
Aunque es cierto que muestran detalles
correctos en cuanto a su uso, en relación con el escudo de figura de
ocho de la Edad de Bronce, difíciles de apreciar en las pinturas de los
vasos, la figura de Kardhitsa muestra su escudo colgando de un telamón y
el guerrero chipriota mantiene el suyo por medio de una empuñadura
central, rasgos presentes en los escudos contemporáneos de todo tipo y
en las pinturas de los vasos de los escudos Dipylon. |

Guerrero de Karditsa |
El telamón se entiende implícito puesto que
ambos brazos están libres; la empuñadura central aparece en un aryballos
protocorintio y en un pithos de relieve de Tebas. Las miniaturas motivas
aisladas en bronce o en terracota y un sello geométrico del Heraion
argivo manifiestan la evidencia religiosa que proporcionan, en menor
medida, los vasos. Y la versión, ridículamente, pequeña que en ocasiones
se muestra en uso, enfatiza lo lejos que estaban los artistas, de sus
modelos.
En vasos más tardíos hay algo interesante
que añadir: en el aryballos protocorintio mencionado con anterioridad,
tres guerreros en acción portan escudos beocios muy convexos, de tamaño
mayor que el corriente, dos de ellos luchan con un hoplita y un arquero,
sostiene sus escudos por medio de la empuñadura central apropiada y
también blanden dos lanzas cada uno, pero el tercero ha perdido sus
lanzas, siendo amenazado por el lancero enemigo, se apresura a
desenvainar su espada, tiene las manos libres porque porta su escudo,
anudado por encima de su codo izquierdo, por una correa, sujeción
diferente a los otros, unida a las curvas inferior y superior del
escudo, al parecer cerca de la escotadura del lateral.
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Moneda tebana con escudo beocio |
Un escudo llevado así, se caería, se vendría
boca abajo, éste está derecho. Constituye un estadio intermedio, el
artista ha olvidado el telamón, pero todavía no ha perpetrado el extremo
anacronismo de colocar el escudo beocio con telamon, por otra parte
universales, incluso, en el arte corintio. Sin embargo aquí el escudo
beocio se muestra en la escala de los auténticos escudos en figura de
ocho, un paralelo del en único vaso subgeométrico de Beocia |
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