En el infinito universo de la Red, nace este espacio dedicado al conocimiento de la Historia del Mediterráneo. Definir el espacio en el que nos movemos es realmente muy complicado.

. Utilizamos el término Historia, porque la mayor parte de los componentes de esta página, estamos vinculados, profesionalmente a esta disciplina, de la cual hemos hecho nuestra profesión, a la cual hemos dedicado parte de nuestra vida y a la que nos une, a la manera de cordón umbilical, una vocación, que suele estar reñida con las directrices comunes de este momento, aunque no renunciamos a utilizar  la tecnología, como medio de difusión.

. El término mediterráneo, es es si una declaración de principios. Pretende revindicar un universo en torno a un mar, que desde momentos perdidos, en lo más profundo de la historia de la humanidad, es un vínculo de unión de diferentes pueblos, al norte y al sur de su orilla. Definible con  un término griego, koiné.  Koiné es para nosotros, comunidad, unidad de criterios en la diferencia, compartir una cultura común, una influencia directa e indirecta.

. En ese territorio común, buscamos los orígenes de nuestra cultura. Desde la Prehistoria surge el cambio, la innovación, pero este movimiento no se detiene en la gran revolución del la Humanidad: el neolítico, sino que es patente en los momentos que le preceden. Y se hace más dinámico en las denominadas Grandes Civilizaciones Antiguas. Desde Mesopotamia a Roma, pasando por Grecia y Egipto, nacen un compendio de influencias que paso a paso han ido conformando nuestra identidad de Viejo Mundo.

Un último apunte, en esta pretendida,  y no lograda, breve presentación. Elegimos una gorgona, como logotipo, por considerarla un símbolo protector,  clásico, cuyo sentido de protección frente al mal fue cuyo significado se deformó con el discurrir del tiempo.

Un elemento creado a partir de la síntesis del animal y el hombre, parte de ese cosmos antropomorfo, de seres híbridos que darán origen a las creencias primigenias de Mesopotamia y Egipto, importadas a  luego a Grecia y Roma, en un maremagnun de románticas reminiscencias y mitos ancestrales.

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