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El friso de los escudos en ocho,
escudos que nos son conocidos no porque hayan llegado hasta nosotros -ya
que estaban hecho de material no duradero como la piel de buey -, sino
por las menciones que se hacen a ellos en la Ilíada, así como porque si bien no nos han llegado en su tamaño natural, sí que
se ha recuperado pequeñas piezas con la forma en ocho, de diferentes
materiales no perecederos como el marfil.
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Vista de la gran
Escalera del lado oriental del palacio en el que se
observa la decoración de escudos en ocho así como la
puerta que da acceso a las habitaciones privadas.
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A partir de este "mirador" porticado podemos hacer dos
cosas, bien llegarnos hacia el sur y después de
atravesar algunas estancias llegar al llamado "Santuario
de las dobles hachas", bien continuar bajando para, de
esta forma, poder observar la pericia arquitectónica del
palacio para dar luz a los pisos inferiores a través del
sistema de tragaluces además de aliviar el calor del
verano y proteger las estancias del frío invierno
Se puede observar viendo el mapa que las habitaciones de este sector del
palacio forman conglomerados alrededor de los pozos de luz, formando
estancias "dependientes" unas de otras, unidas por escaleras y pasillos. |
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1.- Gran escalera que parte del Patio
Central
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2.- Tragaluces a ambos lados de la sala
que le proporcionan luz y ventilación.
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C.- Entrada Este del Palacio.
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Una
posible reconstrucción de la Sala de las Dobles Hachas en la que
podemos observar los escudos en ocho colgados de las paredes, así como
el sistema de cerramiento de las salas |
El Mégaron de la
ReinaSi nos situamos en la Sala de las Dobles
Hachas y miramos hacia su muro sur, veremos que hay una puerta que
comunica con un pasillo en "L" que desemboca en otro de los
lugares más atrayentes - si es que hay unos más que otros en este
yacimiento - del palacio: El Mégaron de la Reina". Debido a
esa comunicación entre la Sala de las dobles Hachas y el mégaron del a
reina, la primera pudo ser también los aposentos del Rey.
La Reina y las mujeres de la corte tendrían
aquí un espacio dedicado exclusivamente a ellas, con un jardín en el que
poder disfrutar, conversar y descansar y estancias cercanas unas de otras
de tal manera que la comunicación entre unas y otras se hacía muy
fácil.

Vista del
muro oriental que contiene el Fresco de los Delfines, del Mégaron de la
Reina. Observamos que en el extremo inferior izquierdo la decoración
posterior a bases de espirales
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El Mégaron de la Reina es de dimensiones más
reducidas que las del Rey aunque igualmente interesantes. Es una estancia
que sufrió varias remodelaciones y redecoraciones a lo largo de toda su
vida; Se sabe que el enlosado del suelo se construyó en diferentes
épocas, tres en concreto. Según el arqueólogo Nanno Marinatos tenemos
hasta tres tipos de enlosado y cito textualmente:
"El del nivel
más bajo es de piedra no trabajada, el del medio de placas irregulares y,
finalmente, el superior de losas tetragonales talladas, de alabastrita"
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En cuanto al famoso fresco de los
delfines es de época antigua y fue cubierto posteriormente con otra
pintura a base de espirales en el último posterior.
Esta habitación daba, en su parte trasera, a
un pórtico que proporcionaba luz tanto a la habitación de la
reina como a la sala de las dobles hachas.
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Pórtico
trasero que daba luz al Megaron de la Reina y la Sala de las dobles
hachas. |
Junto al Mégaron de la Reina se
encuentra el "Baño" con su bañera en forma de asiento y
formada por dos piezas. también encontramos el Tocador que se abre a otro
patio de luz denominado "Patio de las ruecas" por haberse
hallado en un muro de dicho patio el símbolo de la rueca.
Aquí termina nuestro
viaje a través de uno de los yacimientos más ineresantes de la
antigüedad. Por supuesto, lo aquí expuesto no es ni la décima parte que
el Palacio nos ofrece, faltan por ver muchas salas, más almacenes,
piscinas lustrales, etc..., pero hemos querido parar aquí para que el
lector, si es de su interés profundice con más detalle lo que aquí
hemos mostrado.
Este ha sido un viaje de
"iniciación" al mundo minoico, a través de su representante
más conocido y estudiado: El palacio de Knossos. Pero hay otros palacios
en la isla que, aunque no son tan grandes o espléndidos como el del rey
Minos no por ello son menos importantes: Malia, Fhestos, Zakros, etc...
tuvieron su importancia y cumplieron a la perfección la misión
para la que se construyeron. Pero no nos vamos a repetir. El tema de los
palacios minoicos ha sido tratado en otro artículo de esta web y
remitimos
a él para ampliar toda esta información. |
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