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La decoración de todo
el salón es muy sobria. sobre paredes de estuco rojo, se dibujan
estilizadas formas vegetales, sobre las que aparecen grifos (animales
fantásticos) recostado a lo largo de todas las paredes, pero los que
más atraen son los que flanquean el trono y, que de un modo simbólico,
protegen al su ocupante. En este salón se
Frente al trono se abre un espacio, como vemos en la foto de abajo, que
ha sido identificado como Baño Lustral. En este punto es interesante
apuntar la utilización de esta sala: queda confirmado su uso oficial
para asunto de estado, pero también se utilizaría a modo de salón
ritual en el que el Rey ya no actuaría como soberano sino como sumo
sacerdote y, como tal, junto al resto de la clase sacerdotal
realizarían rituales religiosos en lo que tendría un papel importante
baño lustral.
Como ya hemos
comentado, este salón del trono está precedido por una antesala en la
que se reconstruye la estructura del Salón, es decir, un banco corrido
interrumpido por un trono, pero en este caso, el trono no es de
alabastro, sino de madera. Frente a éste se sitúa un "recipiente
expiatorio"
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El Salón del
Trono.
Como vemos es una estancia pequeña y muy sencilla. La
existencia en dicho lugar de un espacio para baños rituales y la
existencia también de otro lugar, en el Ala Este denominado Mégaron
del Rey nos induce a pensar, como ya hemos apuntado que este Salón del
Trono se utilizaría más para rituales religiosos que practicaría el
Rey como sumo sacerdote, mientras que las audiencias oficiales se
realizarían en el Mégaron, la famosa estancia de las Dobles Hachas. |

Salón del
trono |
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Detalle
del baño |
Vista del baño lustral.
Es un buen ejemplo de la típica arquitectura minoica en la que los
arquitectos aprovechan los pozos de luz para que ésta ilumine las
estancias. En la foto vemos que la luz la recibe de arriba, en donde
habría otro piso que a su vez recibiría también la luz por el mismo
sistema.
De esta forma, todas las estancias
reciben luz natural suficiente para alumbrarse y, a la vez, se pueden
construir varios pisos sucesivos, lo que le da al palacio un aspecto
compacto y "laberíntico".
Por último, y
siguiendo la idea anterior, mostramos más abajo la imagen del piso
superior al Salón del Trono en el que vemos el sistema de pozos de luz
que se repiten a lo largo de todo el palacio, consiguiendo de este modo
que hasta los cinco pisos que se pueden contar en el Ala Este reciban
luz natural. |
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Pozo de luz
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ALMACENES
OCCIDENTALES:
El palacio de Cnosos está repleto
de almacenes, en el ala occidental, como los que vemos en la imagen, en
el ala oriental, en el llamado Almacén de jarras con medallones
y también tenemos que tener en cuenta los silos del patio occidental
del os que ya hemos hablado.
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Estos almacenes del ala
occidental se sitúan en la parte de atrás de las salas oficiales, tal
como vemos en la planta del palacio, desarrollándose a lo largo de toda
la fachada.
En un primer momento, en época del os primeros palacios
estos almacenes sumaban 21 habitaciones, pero en época posterior,
los tres situados al sur fueron inutilizados. 21 ó 18
Los almacenes de Conosos contenían tanto los impuestos que el Rey, como Gobernante,
imponía, como las ofrendas a la divinidad, regalos, etc... que el rey
como, sumo sacerdote, recogía.
Se han hecho cálculos
de la capacidad de todos los Pithoi (Tinaja grande, ovoide, panzuda para
contener aceite o granos) y se han arrojado datos como que las zonas de
almacenamiento del palacio podría haber contenido hasta 250.000 litros
con Pithoi de una capacidad media de 586 litros. |

Vista de
los almacenes occidentales |
¿Qué se guardaba en
estas enorme tinajas? Evidentemente la producción agrícola de las
tierras circundantes y de las que el palacio era responsable (cereales);
aunque también se depositaban otros productos de "primera necesidad"
tales como vino y aceite.
La teoría sobre el ennegrecimiento de las paredes de estos almacenes
es bastante plausible, a saber.
Estos almacenes estaban cubiertos y tanto éstos como el
corredor por el que se accedía a ellos no tenían ventanas ni
tragaluces, por lo que se iluminaban a base de lámparas de aceite.
Cuando el palacio sufrió su definitiva destrucción en la que el fuego
tuvo un papel importante, el aceite que contenían los numerosos Pithoi
se inflamó y derramó, incendiando todo el recinto y por ello,
ennegreciendo las paredes.
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