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Patio Occidental:
Es un patio enlosado, horadado por
varios caminos que nos llevan, bien hacia el llamado "Teatro"
(al NE) bien hacia el palacio en sí.
Lo más interesante de este patio es la existencia de 2 altares, así como
tres grandes cavidades que eran utilizadas, en época palaciega, como
depósito de la vajilla que se utilizaba en los rituales. La excavación
de dos de estos depósitos nos descubrió la existencia de una casa
prepalacial, tal y como podemos observar en la foto de la derecha.
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Restos de casa prepalacial encontrados en una de las cavidades
del Patio Occidental del Palacio de Knosos |
Además de estos restos, en este palacio también podemos ver
casas de los palacios nuevos (al norte de los "depósitos") donde
se descubrieron objetos idólatras conservados en el museo de
Iraklio.
Entrada por el Propileo Oeste:
Desde el patio Occidental por el que antes hemos pasado accedemos ya al
palacio por una de las entradas, a través del llamado Propíleo Oeste, es
decir, una entrada columnada, que da paso según su definición a un
espacio abierto.
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Las columnas minoicas son muy características y aunque aquí las
vemos de cemento, no eran de este material ni de piedra ni nada
parecido. Dichas columnas estaban formadas por una base pétrea,
pero el resto era de madera pintada.
Por ello no se ha conservado ninguna y Evans las
reconstruyó con cemento (para unos un sacrilegio y para otros
una medida muy acertada).
En cualquier caso, sí respetó el color de éstas que, como vemos
en la foto de la derecha, eran pintadas de negro en la base y el
capitel y rojo (burdeos) en fuste que, dicho sea de paso, era
más estrecho en la base que la parte superior. |
Como vemos en la imagen, esta entrada tenía dos pisos; el acceso
se producía por el de abajo, tal y como vemos en el dibujo de la
izquierda, reconstrucción idealizada de la entrada al palacio.
Este propileo estaba decorado con escenas de tauromaquia, aunque
de tales frescos sólo nos ha quedado una mínima expresión que
representa la pata del toro. De casi todas las pinturas han
quedado mínimos restos, pero han sido hábilmente aprovechados
para reconstruir la escena completa como veremos más adelante.
Tras franquear esta entrada, el visitante proseguía su camino por el
llamado corredor de las procesiones. Es un gran pasillo en ángulo
que tiene dos salidas, una lleva hacia el Propileo Sur con una gran
escalinata y la otra, siguiendo el pasillo después de que éste haga
un quiebro, que desemboca en el Gran Patio Central.
Pero antes de salir, no podemos dejar de nombrar los magníficos
frescos hallados en este lugar, hasta el propileo Sur. Las
escenas de este corredor muestran a jóvenes (hombres y mujeres)
que portan grandes vasos rituales y otras ofrendas, en procesión
dirigiéndose hacia una figura femenina, tal vez una reina o una
diosa.
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Propileo
Sur:
En el propileo Sur continúa la representación procesional, pero en este
caso, son sólo hombres los que portan ofrendas y jarros rituales.
Mientras los propileos son accesos que dan paso a un
recinto, como ocurre con el propileo Oeste, el sur se
halla dentro del recinto del palacio. Es una estancia
porticada y decorada continuando el tema procesional,
como ya dijimos más arriba, y del que tenemos dos
ejemplos en las fotos de abajo.
A la izquierda vemos una vista general del propileo Sur
al que se accede desde el Corredor procesional. Como vemos este propileo no
es abierto como sería lo normal, sino que se cubre y se sostiene por
columnas y pilastras.
Al fondo vemos la reconstrucción de las pinturas que lo adornaban,
reconstrucción realizada a partir de los pocos restos de fresco que
se hallaron en su momento. |

Detalle de
la procesión |
Las
pinturas muestran la típica belleza y juventud masculina, con
los cabellos negros, largos, cayendo sobre los hombros; de piel
morena y cintura de avispa luciendo ropas - dejando el torso al
descubierto - y joyas exquisitas. El más famoso de los eferentes
es el que lleva un gran Rhyton (vasija que imita la forma de un
cuerno y servía para beber) azul.
Gran patio central:
Recapitulemos en este momento qué recorrido hemos hecho: Hemos
entrado al palacio por su parte Oeste, a través de un pasillo
decorado y caminando hacia el sur, hasta el propileo del copero
real. Desde aquí se accede a una gran escalinata que sube al
primer piso del palacio y también se puede acceder desde él al
Gran Patio Central.
En su fachada Sur podemos ver una reconstrucción de de otro
objeto ineludiblemente asociado la cultura minoica: Los
cuernos de la consagración. Estos cuernos, según las
reconstrucciones hechas por los especialistas es muy probable
que decoraran la cornisa de algunas estancias del palacio.
Este espacio abierto de 50x28 (unos 1.400 m2) con
orientación, como vemos en el plano, N-S, y sobre el que se
articula todo el recinto, divide el palacio en dos mitades.
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Reconstrucción idealizada de la parte occidental de
patio en la que podemos ver la posible decoración de las
cornisas a base de Cuernos de la consagración. |
Si miramos desde el sur el plano, tenemos a nuestra
izquierda el Ala Oeste del Palacio y a nuestra derecha,
el ala Este.
En la primera, recordemos,
se situaban las estancias oficiales tales como el salón
del trono, almacenes occidentales y santuarios. En la
segunda ala se situaban lo que podemos llamar "estancias
privadas".
provechamos la reconstrucción de la izquierda para
comentar otra estancia interesante del palacio tal es el
denominado Santuario tripartito o santuario del palacio;
también denominado "Santuario de las diosas serpiente".
Está muy cerca del Salón del trono -hacia el sur-,
separado de éste por una escalinata (a la derecha en el
dibujo aunque no se ve). |
Vemos en la reconstrucción que la fachada se articula en tres cuerpos
(de ahí que se le halla denominado tripartito), el central de los cuales
está sobreelevado. En dicho espacio se situarían la cámara del tesoro y
otras habitaciones, en las que aparecieron ofrendas tales como las
"diosas de las serpientes" .
Una de las figuras más famosas del arte cretense:
La diosa de las serpientes. Este diosa se halló en el santuario
tripartito, junto con otras figuras, aunque ésta es la mejor conservada |