DEDÁLICO: EL PRIMERO DE LOS ESTILOS GRIEGOS

 

 

 

Los antiguos griegos  denominaron a los xoana con el apelativo de dedalas, porque pensaban que habían sido construidas por Dédalo[1].

El siglo VII a.C. ve la aparición de las grandes esculturas de piedra, aunque sobrevivieron numerosas figurillas de terracota y  madera. Cuando se contempla una obra del designado estilo dedálico lo primero que salta a la vista es lo estrecha que es la pieza, obviamente, intentan reproducir los antiguos modelos de madera.

Otra de las tendencias de estas esculturas  la tendencia angulosa y geométrica de las formas tanto humanas como animales, las caras son triangulares, de grandes ojos abiertos y los cabellos se organizan en  pesadas tiras verticales.

Estas características se aprecian en el exvoto, realizado en bronce, dedicado  por Mantiklos a Apolo.

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Dama de Auxerre

 

 

Bronce, estilo dedalico

 

 

Perirrhanterion dedálico, pequeño recipiente de purificación

 

Las primeras piezas dedálicas  pueden ser anteriores a mediados del s. VII a.C., pero la escultura  a gran escala no se produce a la vez que las primeras expresiones dedálicas. La gran aceptación de este estilo ha llevado a afirmar a los especialistas que puede deberse a un artista y o una escuela que esculpió grandes obras para los mas reconocidos santuarios del momento. El estilo dedálico se ha catalogado como un estilo dorio, pero hay esculturas que comparten sus características en las Cícladas.

Los xoana realizados en un material tan perecedero como la madera, sufrían continuos accidentes, uno de los más frecuentes era el producido por el fuego. Los antiguos griegos se dedicaron a restituirlos, intentando mantener su forma primitiva pero utilizando materiales más duros, como el mármol. En la forma de las esculturas se puede reconocer un intento de reproducir las antiguas estatuas de madera.

Una de las esculturas más antiguas es el denominado exvoto de Nicandre, en cuya la falda aparece una inscripción. Su forma se asemeja a una viga de madera, en la cual se ha perfilado de forma basta la figura de una mujer, pero fue una obra especial en su tiempo, dado que la donante la consideró tan importante que hizo grabar una inscripción.

Recibe el nombre por ser una donación de Nicandre a la diosa Artemisa, en la estatua se hizo grabar: “Nicandre me ha consagrado a la diosa que se complace en tirar del arco”

 

Exvoto de Nicandre, Museo Nacional de Atenas.

Procede  del santuario de Delos, evidentemente era un exvoto importante. Es una  de las primeras estatuas de mármol, de mármol de Naxos. En los primeros momentos los escultores del Peloponeso y Creta trabajaban en  piedra caliza local más blanda y más fácil de obtener. 

Es una pieza muy deteriorada pero se puede apreciar que fue realizada con una técnica muy primitiva, tallada de forma muy simple, inclusive, tosca desde un bloque de mármol muy estrecho. El cuerpo de la estatua de Nicandre  reproduce el mismo estilo formal de las cabezas dedálicas, con sus vestidos cayendo geométricamente.

La denominada Dama de Auxerre

Mas avanzada anatómicamente y mejor conservada es una pequeña  estatua (nos 65 cm de altura) que designamos como la Dama de Auxerre, esta escultura está mas elaborada, los cabellos conservan, como los de Nicandre su aspecto cúbico, y encuadran la cara de la mujer, reposa la mano derecha sobre su  pecho mientras que la izquierda cae.  Esta pequeña estatuilla,  esculpida en piedra caliza es considerada como una de las primeras obras de la estatuaria en piedra que se conserva de la Antigüedad. debió de ser esculpida a mediados del siglo VII a. de C. en la época más evolucionada de la cultura cretense, cuando ya se estaban formado los caracteres que definirán a la estatuaria arcaica griega, por lo que frecuentemente se la considera como una koré o estatua ritual femenina vestida hasta los pies. Se trata de una imagen votiva, quizás una sacerdotisa, a juzgar por la posición de su mano derecha en actitud de exvoto, y el brazo izquierdo pegado a lo largo del cuerpo.

En ella podemos observar las características formales que son comunes a la mayoría de estas esculturas femeninas, especialmente su rígida frontalidad y su estructura de bloque o perfil cerrado.

La túnica que porta ha sido cincelada reproduciendo el drapeado del tejido. Los hombros y la parte superior de sus brazos aparecen cubiertos por una especie de capa o una adaptación del vestido a la forma de capa. Se aprecia una clara diferenciación en la manera de trabajar la materia entre la parte inferior corporal, con un faldellín labrado con una técnica de rústica incisiones geométricas formadas por líneas horizontales y verticales, y la parte superior con delicados detalles ornamentales en los bordes del peplo mediante cenefas de delicado trazado, así como el corpiño que cubre el tronco decorado como con escamas que tan expresivamente realza los atributos femeninos

Un cinturón enfatiza la división entre  el torso y el inferior del cuerpo de la mujer, al igual que el vestido se ciñe al cuerpo permitiendo intuir las formas femeninas.

Una observación detallada de la escultura permite atisbar  restos de la policromía  que se aplicó a la piedra.

El cinturón del vestido es un elemento horizontal que potencia la verticalidad de la falda, que se transforma en un verdadero pilar vertical, enfatizado por las líneas incisas, que fueron la guía para aplicar el color, estas  líneas aparecen en el exvoto de Nicandre, pero son más sutiles.

El ancho cinturón crea el característico talle de avispa que contribuye a dar esbeltez a la figura. En la parte superior del vestido se rompen las líneas rectas presentando un diseño curvilineo.  

Kore de Auxerre, detalle

El peinado es otro de los aspectos que llaman la atención por el cuidado trabajo que se puso en su diseño. Es un pelo colocado mediante grandes tirabuzones, peinado en pisos, según la tradición egipcia, que otorgan a la obra un gran naturalismo por el enmarque que hace del rostro triangular, otro de los elementos de gran belleza en la obra que comentamos.

Aunque todavía está ausente cualquier rasgo expresivo, y su estructura responda a un patrón idealizado, sorprende la sonrisa arcaica y la perfección técnica de los tremendos e inexpresivos ojos, y las finas líneas que forman los labios. También hay que destacar la notable desproporción de las distintas partes corporales, especialmente el tamaño de las manos y los pies, así como la longitud de las extremidades.

Las estatuillas de culto se realizaron en materiales preciosos o perecederos por lo que se han conservado muy pocos. La mayoría de las esculturas conservadas, como las dos anteriores, eran exvotos.

Las figuras masculinas de Delos eran donaciones ofrecidas a Apolo. Al principio estas esculturas se denominaron “Apolos” y se pensaba que estaban relacionadas con el culto, pero no lo eran todas por lo cual es menos comprometido identificarlas con la denominación kouros, que es menos comprometida.

Una de las piezas mas conocidas es el denominado exvoto de Manticlo, realizado en bronce, representa a un joven muchacho en la misma actitud que los primeros kouroi. La pieza tiene una inscripción que dice: “Manticlo me dedicó al veloz arquero de arco de plata como parte de su tributo. Concédelé, ¡oh Febo!, tu benévola recompensa”. En esta figura se potenciaron diversas partes de la figura del joven, los muslos empiezan desde la cintura, los hombros son protuberantes y el tórax es ancho.

La postura de las representaciones masculinas, de clara influencia egipcia, aunque  las figuras griegas iban desnudas.  Aunque la preocupación por representar la vida es un rasgo griego, esta característica se pone de manifiesto en la escultura y en la representación de escenas pictóricas. Esta es la diferencia esencial que separa la fase arcaica griega de las artes orientales.

Exvoto de Manticlo

El kouros se desarrolla y cada paso es una fase más cercana a la representación natural. Los torsos son esquemáticos, existe una relación forzada entre le torso y las piernas que se suaviza con la presencia de un cinturón.

Cabeza del Dipylon, estatua funeraria, finales del s. VII a.C.

Esta primera fase tiene una continuidad en un momento posterior y su mejor ejemplo en las esculturas áticas, sin embargo los inicios de la escultura arcaica comienzan los primeros pasos, una de las piezas mas importantes de esta transición es un cabeza ática, funeraria, de tamaño mayor al natural.Otro paso en la evolución de la escultura en piedra de este periodo son las estatuas cilíndricas. El artesano talla un bloque cilíndrico  que parece un tronco de madera.

Un ejemplo de estas esculturas es la llamada estatua de Hera localizada en Samos, de tamaño  mayor que el natural. Al principio se pensó que representaba a la diosa, pero se trata de otra estatua votiva, realizada por el escultor Keramis, que grabo una inscripción para dar publicidad a su obra “Keramis me ha consagrado. Los investigadores opinan que esta “Hera de Samos”, es la copia de un xoanon muy antiguo, realizado sobre un tronco de árbol.

 

 

 

SALIR

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[1] Dédalo ”obrero excelente” , fue el autor del Laberinto, un personaje genial, aprendió su oficio en Egipto, trabajo en Creta y era originario de Atenas, según la leyenda si  padre se llamaba  Metión, que significa ingenioso, y su abuelo era Eupalamo, el de las “manos ágiles”, su familia hace referencia a oficios, no a personas reales. La tradición dice que Dédalo intentó dar vida a sus imágenes, agrandando los ojos y  movimiento, avanzando una pierna.

 

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