El poema de Gilgamesh, estructura del poema

Extracto de libro de Federico Lara Peinado

Poema de Gilgamesh, Estudio Preliminar, notas y traducción

de Federico Lara Peinado

TECNOS 2001

 

- Tercera tablilla. A pesar de faltar versos al comienzo de esta tablilla se reanuda el Poema con la pena que aflige a Enkidu. Este le confía a Gilgamesh sus pesares y el rey de Uruk a su vez le habla de una serie de fabulosos proyectos que tenía, entre ellos el de ir a combatir a Khumbaba, terrible gigante que vomitaba fuego y que vigilaba la montaña del Bosque de los Cedros.

Representación tardía del gigante Khumbaba,

Sin hacer caso de las dudas y objeciones de Enkidu a estos planes, Gilgamesh le convence y ambos amigos comienzan a preparar las armas apropiadas para realizar combate tan desigual. Gilgamesh implora la protección del dios Shamash y a continuación mantiene un consejo con los ancianos de Uruk.

 La experiencia de éstos les hacen ver los peligros de tal proyecto, persuadiéndoles a que desistan de ir a luchar contra el habitante del Bosque sagrado de los Cedros. La madre de Gilgamesh, Ninsun, ofrece a su vez un sacrificio propiciatorio al dios Shamash.

- Cuarta tablilla. A pesar de las serias lagunas textuales que presenta esta tablilla, la narración nos recoge la serie de cinco sueños que en las jornadas de viaje hacia el Bosque de los Cedros tuvo Gilgamesh. El héroe se los cuenta a Enkidu, quien le interpreta favorablemente los dos primeros. El tercer sueño, verdaderamente apocalíptico, hace dudar a Gilgamesh sobre la viabilidad de su empresa, pero logra reponerse de su pasajero desfallecimiento y continúa el camino. La noche siguiente le trae otro sueño, también favorable. El estado de las tablillas impide, lamentablemente, conocer el contenido del quinto y último sueño.

Tras los diálogos entre los dos amigos, se invoca al dios Shamash, pidiéndole protección. Tal divinidad les aconseja en qué momento y bajo qué circunstancias deberán atacar al gigante Khumbaba.

Después de cambiar impresiones, Gilgamesh anima a Enkidu a participar en la empresa que les iba a deparar fama eterna, al tiempo que se dirigen resueltamente al Bosque de los Cedros, entablando una amistosa charla que finaliza al contemplar la maravilla del enigmático Bosque que se les presenta a sus ojos.

Shamash, restaurando su templo, Sippar, Iraq

 Quinta tablilla. Los dos amigos al llegar al lindero del Bosque de los Cedros admiran el paraje y la frondosidad de los cedros y otros árboles que allí crecían. Tras disponer sus armas, se encaminan en dirección a Khumbaba mientras van intercambiando palabras de ánimo. El Guardián del Bosque al verlos llegar empieza a conversar con ellos remarcando la osadía que significaba el haber entrado en el Bosque, morada de los dioses.

Después de unas palabras entre Gilgamesh y Enkidu, ambos aprovechan la circunstancia de que Khumbaba sólo estuviese protegido con una de sus capas divinas (tenía siete) y, en consecuencia, se lanzan contra el Guardián del Bosque, quien ha llegado incluso a pedirles piedad. Es Enkidu, al parecer, quien le asesta el golpe mortal haciendo caer al gigante, que había sido paralizado por una serie de vientos enviados por el dios Shamash en su contra. Luego, como por milagro, una abundante lluvia cae sobre el Bosque.

A continuación, los dos amigos vuelven a talar cedros, fijándose Enkidu especialmente en uno que quiere llevar a Nippur para construir con él una puerta y dedicársela al dios Enlil. La tablilla finaliza con la victoriosa vuelta a Uruk: Enkidu porta el tronco del árbol seleccionado, Gilgamesh, la cabeza de Khumbaba.

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