Notas sobre el posible origen de la forma en Ocho minoico-micénica: 

el denominado estandarte de la diosa egipcia Neit.

 

INTRODUCCIÓN 

El desarrollo de las investigaciones y el interés por la Grecia preclásica, tuvo lugar al iniciarse las excavaciones de H. Schliemann en Troya (1870, 1871-73, 1878, 1882), Micenas (1874, 1876), Orcomenos (1880) y Tirinte (1880). 

Schiliemann, con La Ilíada como referencia, comenzó la búsqueda, convencido del valor histórico de la tradición homérica  Estos estudios se desarrollaron con las excavaciones de Evans, en Knossos (l900), que dieron a conocer una cultura íntimamente ligada con micénica, la minoica., el desciframiento posterior de la escritura, conocida como Lineal B, por Ventris (1952), hizo que estas complejas sociedades entraras en la Historia. 

La aparición de poderosas ciudadelas, ceñidas por ciclópeas murallas, palacios decorados con brillantes frescos, sugerentes tumbas con acumulaciones de joyas, espadas decoradas y máscaras funerarias de oro, convalidaron, al principio, la identificación de aquella cultura con el mundo heroico de Homero.

 

Estela de Merneith

 

Escudo en ocho

 

 

 

 
 

 

 

 

La aureola romántica que rodeaba a los protagonistas de La Ilíada se plasmó en el estudio detallado de los confusos capítulos de la literatura homérica, que alternativamente, demuestran que Homero utilizó el mundo homérico como imagen, o lo elaboró como sueño, recreando mitos ancestrales o simplemente retrato su contemporáneo siglo VIII a. C.

Los objetos que conectaron el mundo micénico al heroico de Homero fueron las armas. Reichel (en LORIMER, 1950, 134), fue el primer autor que intuyó que los objetos micénicos estaban relacionados con el mundo homérico. Tras él muchos autores buscaron la confirmación de esta tesis ayudados por los sucesivos descubrimientos arqueológicos. Debemos tener presente que cuando Reichel identifica el mundo micénico con la épica homérica, los hallazgos se reducen a las fosas del Circulo A de Micenas y pocos objetos mas, fuera de contexto.

Fig.1. Sello  que representa una panoplia micénica . Procedencia desconocida

El primitivo equipamiento militar de los aqueos tenía como principal elemento defensivo un gran escudo que protegía el cuerpo enteramente desde el cuello al pie, que durante la primera época micénica constituía, junto al casco, el único elemento defensivo del guerrero. 

La magnitud del escudo hacía superfluo el uso de la armadura, en contraposición, el escudo privaba de movimiento al luchador, aunque se transformaba en un buen refugio, en caso de huida.

El peso del arma defensiva hacía necesario suspenderla  sobre el hombro izquierdo mediante una fuerte correa denominada telamon.

Esta característica del escudo fue la causa de su abandono y de su sustitución por un equipamiento militar más completo, formado por varios elementos: coraza, escudo y glebas (Fig. 1), que ofrecía ventajas de mayor maniobrabilidad y permitía libertad de movimientos.

El escudo armadura tuvo dos formas contemporáneas en uso, pero con diferente diseño, el escudo en torre, de forma rectangular, semejante al portado por los caballeros medievales, salvando las distancias.   

La segunda forma, el escudo en Ocho (Fig. 2), denominado así por su forma frontal. Con toda probabilidad ambas formas estuvieron realizados en material perecedero, piel de buey sobre estructura de mimbre o madera.

 

Fig. 2. Representación de guerrero minoico portando un escudo en ocho

LOS ESCUDOS-ARMADURA

Durante la Edad de Bronce uno de los principales elementos del equipamiento defensivo era un gran escudo. El denominado escudo-armadura era la pieza más característica de los denominados “aqueos”.

Se trataba de un gran escudo que protegía el cuerpo desde el cuello a los pies constituyendo el único elemento defensivo del guerrero sin necesidad de utilizar la coraza o las glebas. El escudo-armadura le protegía perfectamente del ataque del enemigo y se convertía en un cómodo refugio.

 

“....  y acertó a Ayante en el temible escudo, de siete pieles de buey,

En la lámina exterior de bronce, que era la octava por encima.

Y en el inflexible bronce  rasgó  y atravesó seis capas.

Y en la séptima piel bovina se detuvo... “

(HOMERO, Il, VII, 245-248).

La descripción del escudo de Ayax Telemonio  nos permite imaginar fácilmente como era dicha arma: enorme, pesada y de difícil manejo, que debía ser llevada suspendida sobre el hombro izquierdo, mediante una correa de cuero (Fig.3).

Fig. 3. Fragmento de la Daga de la Cacería del león. Circulo A. Micenas

Las dificultades tácticas obligaron la sustitución de este enorme escudo por otros elementos defensivos que permitieron mas libertad, entre ellos un escudo redondo que hacía furor en el Mediterráneo Oriental a finales de la Edad de Bronce.

Los primeros escudo redondos aparecen en la decoración de un fragmento de cerámica perteneciente al periodo HR III, que representa a dos guerreros en un carro que portan escudos circulares de pequeñas dimensiones.

Examinado las dos formas de escudo-armadura, se puede apreciar que el escudo bilobulado, visto frontalmente, tiene la forma de un ocho, origen de su denominación.  Este escudo dejaba mayor libertad de movimientos al brazo, sin duda debido al estrechamiento situado en la unión de los dos lóbulos. Estaba constituido por una amplia piel de buey que se extendía sobre un armazón de mimbre o sobre una diagonal de madera flexible. 

Este escudo dejaba mayor libertad de movimientos al brazo, sin duda debido al estrechamiento situado en la unión de los dos lóbulos. Estaba constituido por una amplia piel de buey que se extendía sobre un armazón de mimbre o sobre una diagonal de madera flexible. 

Existen muchas representaciones de la cara interna del escudo, debido a las cuales sabemos que el armazón del  escudo estaba formado por un óvalo de mimbre atravesado verticalmente por un listón, incurvandose por la quilla del escudo y reforzado por una serie de radios de mimbre, existe la posibilidad que los óvalos fuese dos, concéntricos, con un travesaño vertical y oros dos dispuestos diagonalmente en cruz (Figura 4).

Examinado las dos formas de escudo-armadura, se puede apreciar que el escudo bilobulado, visto frontalmente, tiene la forma de un ocho, origen de su denominación.

Fig. 4,a. Reconstrucción de la estructura de un escudo en ocho

Este escudo dejaba mayor libertad de movimientos al brazo, sin duda debido al estrechamiento situado en la unión de los dos lóbulos. 

Fig. 4, b. Perfil de un escudo en ocho

Estaba constituido por una amplia piel de buey que se extendía sobre un armazón de mimbre o sobre una diagonal de madera flexible.

Existen muchas representaciones de la cara interna del escudo, debido a las cuales sabemos que el armazón del  escudo estaba formado por un óvalo de mimbre atravesado verticalmente por un listón, incurvandose por la quilla del escudo y reforzado por una serie de radios de mimbre, existe la posibilidad que los óvalos fuese dos, concéntricos, con un travesaño vertical y oros dos dispuestos diagonalmente en cruz (Figura 4, a).

La forma en Ocho, como ocurre con las formas Dipylon y Beocia, se enfrentan con el problema de su ausencia del registro arqueológico, la aproximación a su forma se produce mediante las representaciones iconográficas.

Reichel (en LORIMER, 1950, 134), afirma que estaba realizado con una piel de animal, cortada, posiblemente en forma circular u oval y se extendía sobre una estructura de bastones cruzados, con un estrechamiento en la unión de los bastones incurvándolo permitiendo debido a esta forma su proyección hacia delante, y facilitaba la protección del guerrero en el ataque y en la huida (Figura 4,b).

Evans opinaba que el escudo en ocho que aparecía en los frescos del palacio de Knosos estaba formado por círculos concéntricos unidos por un umbo alargado, del cual no aparecen restos en el registro arqueológico, tampoco define la composición material de este umbo. Dicho elemento podría estar realizado en madera o marfil aunque no se puede afirmar la composición del mismo.

Evans fija su origen en la isla de Creta, con una función religiosa.

La importancia que adquiere el escudo en Ocho en Creta durante en Minoico Reciente Ia, es explicada por Evans, a partir la llegada al poder de una nueva dinastía, de carácter militar, la protagonista de la destrucción de Gurnia y otras ciudades de Creta.

Sin embargo el origen sería anterior, y en ese momento pone de manifiesto el parecido del escudo en Ocho y el denominado estandarte de la diosa Neith (Fig. 5, a y b).

Fig. 5. a. Escudo en ocho. Knossos

Fig. 5. b. Escudo en ocho de marfil

NEITH, LA GRAN DESCONOCIDA

 Neith ofrece, al investigador, una apariencia engañosa. En primer lugar se presenta como una de las cinco grandes diosas del panteón egipcio.Junto a Isis, Hathor, Neftis y Nut constituye el grupo de las diosas-madres primordiales asociadas a los cultos predinásticos anteriores a la positivación de la teogonía heliopolitana.

En segundo lugar, su nombre abre una vía fácil para encontrar, al menos, tanta información como de sus cuatro compañeras, nada más incierto. Neith es la gran diosa  más desconocida de Egipto.

La primera referencia del parecido del escudo en Ocho minoico-micénico y el estandarte de la diosa Neith fue apuntada por Evans en su texto The Place of Minos at Knossos ( 1924, 51 y ss, Figs. c y d). En este momento comienza la búsqueda de datos.

¿Quién es Neith?

 En términos clásicos es la diosa protectora  de Sais, capital del nomo XX del Bajo Egipto, en le Bajo Egipto,  en el Delta, y gozando de una situación privilegiada en   el ámbito geográfico  que hizo de la ciudad una de las más prósperas de la etapa predinástica y dinástica antigua y luego sede de la denominada dinastía saita, que potenció de nuevo el culto de la diosa. 

Los rasgos principales de la diosa se consolidan en la etapa predinástica  y aparece como diosa dinástica de los faraones tinitas y más diluida de los faraones de la  III, IV y V dinastías, apareciendo su nombre incluido en los apelativos de las mujeres de las casas reales de  estos periodos incluso en el problemático rey-reina Mer-Neith, cuya estela fue hallada en el cementerio    real de Abydos (Figura 6).

La diosa de Sais posee una serie de características   muy atractivas para los estudiosos del mundo clásico.  Se trata de una diosa asociada a la guerra, su apelativo  es aquella que ataca en la oscuridad unido a la identificación como diosa de la sabiduría.

Fig. 6. Estela funeraria de Merneith

 
 

Fig. 7. Agrypnus notodonta

Su representación iconográfica es el denominado estandarte de Neith, que para algunos autores esta formado por un escudo ovalado, con un estrechamiento hacia el centro, producto de la unión contrapuesta de dos escarabajos de la especie Agrypnus notodonta (Fig. 7), cruzado por dos lanzas, y en representaciones más tardías acompañado por un arco y flechas.

Parte del atractivo de la diosa el sincretismo que presenta con las características de otra grandiosa  del Mediterráneo, Palas Atenea.

NEITH Y ATENEA

La diosa de la ciudad de Atenas, asociada a la guerra bajo el epíteto de Atenea Promajos o como Atenea Itonia que acompaña su imagen con el escudo, la égida (que en otra interpretación es la coraza realizada con la piel del vellocino de oro, regalado por Zeus).

Cuando se habla de la función del denominado escudo en Ocho se admite que a partir del siglo XV a.C. no se utilizaba como arma efectiva de defensa, y aparece como signo iconográfico asociado al culto.  

El mundo arcaico griego hace referencia a una imagen de culto denominada Palladium, representación de una divinidad armada que porta la panoplia completa (Figura 7).

El sincretismo entre las dos diosas es muy antiguo, los atributos que aparecen asociados a la diosa en las monedas de Sais son una lechuza en la mano derecha y una lanza en la mano izquierda, de ahí que Herodoto asimilara la diosa egipcia con Atenea.  Herodoto denomina a Neith con el nombre de Atenea, por ejemplo al describir las festividades egipcias habla de la celebración   en honor a Neith, en Sais, utilizando el  nombre de Atenea para nombrar a la diosa egipcia:

Fig. 7: Placa minoica que posiblemente representa el mítico Palladium

 

“ ... La tercera solemnidad nacional en importancia la celebraban en la ciudad de Sais, en honor de Atenea, ...”

(HERODOTO, HT, II 59)

Como ejemplo de identificación en Herodoto tenemos:

 

Heracles - Khounsu (II, 144, 156).

Apolo  - Horus (II, 62)

Atenea - Neith (II, 59)

Artemis - Bastet (II, 63)

Ares - Seth ¿ o quizá Momtju? (II, 42)

Zeus - Amon (II, 63)

Leto - Uto  ¿o quizá Wadjet? (II, 156). 

En el libro segundo relatando el reinado de  Amasis  (Ahmes, quinto faraón de la XXVI  dinastía, y protagonista de las entrevistas, posiblemente históricas de Solón) se hacen numerosas referencias a Neith, bajo el nombre de Atenea, plenamente identificada  por Herodoto. No sólo  Herodoto menciona la relación entre las dos diosas, otros autores como Diodoro (DIODORO, I, 29) o Platón (PLATÓN, Timeo). 

No parece existir ninguna duda sobre el origen libio de la diosa y su identificación con los Ausean libios, cuyo territorio estaba  en el lago Tritonis y que también es identificada con Atenea por Herodoto (HERODOTO Ht, IV, 180). Entre las representaciones de Gara des Chorfa aparece una representación de la diosa que porta un escudo incurvado semejante al saita.

Bernabé, A. al analizar las relaciones entre el término homérico :N\$D@J@H, y el término micénico a-pi-qo-to; :N\$D@J@H traducido por la doctrina como “que cubre totalmente al hombre” unido como adjetivo calificando a VFB\H,  identificado con un tipo de escudo, que se ajusta  por sus proporciones a la definición de escudo-armadura,  del tipo de escudo en torre.

  Sin embargo la interpretación clásica no tiene en cuenta dos elementos que entran en la identificación del escudo, como indica Bernabé, primero: los elementos circulares que tiene  (Il, XI 32, XX, 278 y ss)  y en segundo término su característica de  “ombligo central” (Ï:N"8`,4H)  que le aproxima a la definición de un escudo en ocho, para un idioma que no tiene la forma del numero ocho y por lo tanto no lo puede identificar como tal.

  El término micénico a-pi-qo-to,  cuya propuesta clásica de traducción es “con un reborde” o de “forma circular”, se propone el significado “que va a un lado y u otro”, muy cercano a la forma de hablar  a la que recurriría un micénico para expresar una forma que presenta dos elementos, uno a cada lado y cambia de dirección. 

 

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