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La
aureola romántica que rodeaba a los protagonistas de La Ilíada se plasmó en el estudio detallado de los confusos capítulos
de la literatura homérica, que alternativamente, demuestran que Homero
utilizó el mundo homérico como imagen, o lo elaboró como sueño,
recreando mitos ancestrales o simplemente retrato su contemporáneo siglo
VIII a. C.
Los
objetos que conectaron el mundo micénico al heroico de Homero fueron las
armas. Reichel (en LORIMER, 1950, 134), fue el primer autor que intuyó
que los objetos micénicos estaban relacionados con el mundo homérico.
Tras él muchos autores buscaron la confirmación de esta tesis ayudados
por los sucesivos descubrimientos arqueológicos. Debemos tener presente
que cuando Reichel identifica el mundo micénico con la épica homérica,
los hallazgos se reducen a las fosas del Circulo A de Micenas y pocos
objetos mas, fuera de contexto.
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Fig.1.
Sello que representa una panoplia micénica . Procedencia
desconocida |
El
primitivo equipamiento militar de los aqueos tenía como principal
elemento defensivo un gran escudo que protegía el cuerpo enteramente
desde el cuello al pie, que durante la primera época micénica constituía,
junto al casco, el único elemento defensivo del guerrero.
La magnitud del
escudo hacía superfluo el uso de la armadura, en contraposición, el
escudo privaba de movimiento al luchador, aunque se transformaba en un
buen refugio, en caso de huida.
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El peso del arma defensiva hacía necesario suspenderla
sobre el hombro izquierdo mediante una fuerte correa denominada
telamon.
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Esta
característica del escudo fue la causa de su abandono y de su sustitución
por un equipamiento militar más completo, formado por varios elementos:
coraza, escudo y glebas (Fig. 1), que ofrecía ventajas de mayor
maniobrabilidad y permitía libertad de movimientos.
El escudo
armadura tuvo dos formas contemporáneas en uso, pero con diferente diseño,
el escudo en torre, de forma rectangular, semejante al portado por los
caballeros medievales, salvando las distancias.
La segunda forma, el
escudo en Ocho (Fig. 2), denominado así por su forma frontal. Con
toda probabilidad ambas formas estuvieron realizados en material
perecedero, piel de buey sobre estructura de mimbre o madera.
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Fig. 2.
Representación de guerrero minoico portando un escudo en ocho |
LOS
ESCUDOS-ARMADURA
Durante
la Edad de Bronce uno de los principales elementos del equipamiento
defensivo era un gran escudo. El denominado escudo-armadura era la pieza más
característica de los denominados “aqueos”.
Se
trataba de un gran escudo que protegía el cuerpo desde el cuello a los
pies constituyendo el único elemento defensivo del guerrero sin necesidad
de utilizar la coraza o las glebas. El escudo-armadura le protegía
perfectamente del ataque del enemigo y se convertía en un cómodo
refugio.
“....
y acertó a Ayante en el temible escudo, de siete pieles de buey,
En
la lámina exterior de bronce, que era la octava por encima.
Y
en el inflexible bronce rasgó
y atravesó seis capas.
Y
en la séptima piel bovina se detuvo... “
(HOMERO,
Il, VII, 245-248). La
descripción del escudo de Ayax Telemonio
nos permite imaginar fácilmente como era dicha arma: enorme,
pesada y de difícil manejo, que debía ser llevada suspendida sobre el
hombro izquierdo, mediante una correa de cuero (Fig.3).
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Fig. 3.
Fragmento de la Daga de la Cacería del león. Circulo A. Micenas |
Las dificultades tácticas
obligaron la sustitución de este enorme escudo por otros elementos
defensivos que permitieron mas libertad, entre ellos un escudo redondo que
hacía furor en el Mediterráneo Oriental a finales de la Edad de Bronce.
Los primeros escudo
redondos aparecen en la decoración de un fragmento de cerámica
perteneciente al periodo HR III, que representa a dos guerreros en un
carro que portan escudos circulares de pequeñas dimensiones.
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Examinado
las dos formas de escudo-armadura, se puede apreciar que el escudo
bilobulado, visto frontalmente, tiene la forma de un ocho, origen de su
denominación. Este escudo dejaba mayor libertad de movimientos al
brazo, sin duda debido al estrechamiento situado en la unión de los dos lóbulos.
Estaba constituido por una amplia piel de buey que se extendía sobre un
armazón de mimbre o sobre una diagonal de madera flexible.
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Este escudo dejaba
mayor libertad de movimientos al brazo, sin duda debido al
estrechamiento situado en la unión de los dos lóbulos. Estaba
constituido por una amplia piel de buey que se extendía sobre un armazón
de mimbre o sobre una diagonal de madera flexible.
Existen
muchas representaciones de la cara interna del escudo, debido a las cuales
sabemos que el armazón del escudo
estaba formado por un óvalo de mimbre atravesado verticalmente por un
listón, incurvandose por la quilla del escudo y reforzado por una serie
de radios de mimbre, existe la posibilidad que los óvalos fuese dos, concéntricos,
con un travesaño vertical y oros dos dispuestos diagonalmente en cruz
(Figura 4).
Examinado las dos formas de escudo-armadura, se puede apreciar que el
escudo bilobulado, visto frontalmente, tiene la forma de un ocho, origen
de su denominación.
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Fig. 4,a. Reconstrucción de la
estructura de un escudo en ocho |
Este escudo dejaba mayor libertad de movimientos al brazo, sin duda debido
al estrechamiento situado en la unión de los dos lóbulos.
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Fig. 4, b. Perfil de un
escudo en ocho |
Estaba
constituido por una amplia piel de buey que se extendía sobre un armazón
de mimbre o sobre una diagonal de madera flexible.
Existen
muchas representaciones de la cara interna del escudo, debido a las cuales
sabemos que el armazón del escudo
estaba formado por un óvalo de mimbre atravesado verticalmente por un
listón, incurvandose por la quilla del escudo y reforzado por una serie
de radios de mimbre, existe la posibilidad que los óvalos fuese dos, concéntricos,
con un travesaño vertical y oros dos dispuestos diagonalmente en cruz
(Figura 4, a).
La
forma en Ocho, como ocurre con las formas Dipylon y Beocia, se enfrentan
con el problema de su ausencia del registro arqueológico, la aproximación
a su forma se produce mediante las representaciones iconográficas.
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Reichel (en LORIMER, 1950, 134), afirma que estaba realizado con una piel
de animal, cortada, posiblemente en forma circular u oval y se extendía
sobre una estructura de bastones cruzados, con un estrechamiento en la unión
de los bastones incurvándolo permitiendo debido a esta forma su proyección
hacia delante, y facilitaba la protección del guerrero en el ataque y en
la huida (Figura 4,b).
Evans
opinaba que el escudo en ocho que aparecía en los frescos del palacio de
Knosos estaba formado por círculos concéntricos unidos
por un umbo alargado, del cual no aparecen restos en el registro arqueológico,
tampoco define la composición material de este umbo.
Dicho
elemento podría estar realizado en madera o marfil aunque no se
puede afirmar la composición del mismo.
Evans
fija su origen en la isla de Creta, con una función
religiosa.
La importancia que
adquiere el escudo en Ocho en Creta durante en Minoico Reciente Ia, es
explicada por Evans, a partir la llegada al poder de una nueva dinastía,
de carácter militar, la protagonista de la destrucción de Gurnia y otras
ciudades de Creta.
Sin embargo el origen sería anterior, y en ese momento
pone de manifiesto el parecido del escudo en Ocho y el denominado
estandarte de la diosa Neith (Fig. 5, a y b). |

Fig. 5. a. Escudo en ocho. Knossos |
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Fig. 5. b. Escudo en ocho de marfil |
NEITH,
LA GRAN DESCONOCIDA
Neith
ofrece, al investigador, una apariencia engañosa. En
primer lugar se presenta como una de las cinco grandes diosas del panteón
egipcio.Junto
a Isis, Hathor, Neftis y Nut constituye el grupo de las diosas-madres
primordiales asociadas a los cultos predinásticos anteriores a la
positivación de la teogonía heliopolitana.
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En segundo lugar, su nombre
abre una vía fácil para encontrar, al menos, tanta información como de
sus cuatro compañeras, nada más incierto. Neith es la gran diosa más desconocida de Egipto. |
La
primera referencia del parecido del escudo en Ocho minoico-micénico y el
estandarte de la diosa Neith fue apuntada por Evans en su texto The Place of Minos at Knossos
( 1924, 51 y ss, Figs. c y d). En este momento comienza la búsqueda de
datos.
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¿Quién
es Neith?
En
términos clásicos es la diosa protectora
de Sais, capital del nomo XX del Bajo Egipto, en le Bajo Egipto,
en el Delta, y gozando de una situación privilegiada en el ámbito
geográfico que hizo de la
ciudad una de las más prósperas de la etapa predinástica y dinástica
antigua y luego sede de la denominada dinastía saita, que potenció de
nuevo el culto de la diosa.
Los
rasgos principales de la diosa se consolidan en la etapa predinástica
y aparece como diosa dinástica de los faraones tinitas y más
diluida de los faraones de la III, IV y V dinastías, apareciendo su
nombre incluido en los apelativos de las mujeres de las casas reales de
estos periodos incluso en el problemático rey-reina Mer-Neith, cuya
estela fue hallada en el cementerio real de Abydos (Figura
6).
La diosa de Sais posee una serie de características muy atractivas
para los estudiosos del mundo clásico. Se trata de una diosa
asociada a la guerra, su apelativo es
aquella que ataca en la oscuridad unido a la identificación como
diosa de la sabiduría. |

Fig. 6. Estela
funeraria de Merneith |
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