![]() |
|
|
|
ESCULTURA SUMERIA
LA ESCULTURA: CARACTERES GENERALES La plástica se caracteriza sobre todo por el desconocimiento de los artistas y por la ausencia de obras de carácter individual o privado. Los autores se regían por una serie de pautas formales e ideológicas establecidas, lo que acarreaba que éstos no pudiesen manifestar su talento, no obstante, en el trabajo en bronce tenían más libertad que en la realización en piedra. Se pensaba que las esculturas eran fuerzas activas y por tanto poseían vida propia, por otra parte, su única finalidad era la de presentarlas ante el dios por lo que fundamentalmente estaban dirigidas al consumo religioso Durante el Dinástico Arcaico I se emprende una búsqueda de formas nuevas que, por un lado, tendrán tendencia a la abstracción geométrica en el bulto redondo, y por otro, a un incipiente naturalismo en los relieves. En la Fase de Uruk (3500-2800 a. C. aproximadamente) se comienzan a dar los primeros pasos hacia el perfeccionamiento y el control de las técnicas escultóricas. Se elaboran rostros y bustos que posteriormente se adosarán a la pared como relieves, mientras que el resto del cuerpo, al igual que la decoración de los alrededores, se ejecutaba en pintura.
En este período aparecen otra serie de estatuillas y vasos decorados, como es el caso del Vaso de Uruk, que se data hacia el 3000 a. C. aproximadamente. Está realizado en alabastro y tiene alrededor de 1 m. de altura, recoge la primera representación histórica de una procesión, así, en diferentes niveles aparece una sucesión de sacerdotes desnudos portando ofrendas a Inanna, ovejas, cabras, cereales y palmeras de dátiles.
Sin embargo, a pesar de que todas las esculturas se han encontrado en el interior de los santuarios, son escasas las representaciones de los dioses, por lo que en estos momentos sus imágenes serían símbolos o dobles humanos. Durante el Período Protodinástico I y II (2800-2600 a. C. aproximadamente) se presentan imágenes con unas dimensiones que se acercan al tamaño natural, este aspecto se refleja en un pie de bronce encontrado en Tell Agrab, si bien es el único indicio de la existencia de este tipo de esculturas, pues el resto de las representaciones muestran a príncipes, sumos sacerdotes, cantores, etc., que se exhiben como figuras orantes. Como norma general hay ciertas características comunes que se repiten en la estatuaria, así las imágenes son siempre exentas, aunque existen excepciones en donde pueden aparecer dos figuras sobre un mismo pedestal, pero sin formar un grupo, todas ellas desprenden un sentimiento de recogimiento y de quietud absoluta, por lo que en todas las representaciones las manos se encuentran unidas y cruzadas sobre el pecho, en actitud suplicante, algunas veces portando vasos de ofrendas, normalmente la cabeza es bastante grande en relación con el cuerpo y un hecho normal es la dificultad que se manifiesta en doblar codos y rodillas, los ojos suelen ser grandes y coloreados presentando un círculo intenso. Este conjunto forma parte del ajuar escultórico completo de del santuario, en un momento dado las figuras se enterraron en el suelo inmediato al altar, en un rincón del templo, apareciendo no muy lejos de ellas otras serie de figuras, aunque de pequeñas dimensiones, unos 10 cm. de alto aproximadamente. En este grupo se recogen las proporciones usadas en el arte sumerio, en donde la cabeza debía tener la séptima u octava parte de la altura total del cuerpo, si bien se le podían dar medidas mayores pues constituía la zona más importante de la obra. Siguiendo los cánones establecidos, aparecen ojos grandes y de colores muy vivos, nariz larga y carnosa, lo que expresaba un signo de autoridad y señorío, los brazos se separan del costado dejando un espacio y disimulando la brusca transición del torso, que se convierte en un volumen geométrico, al faldellín, que realza mucho su forma cónica. El cabello se representa en dos mitades totalmente simétricas, que se pegan a ambos lados del rostro, apareciendo con ondas horizontales. Los hombros son bastante anchos como coronamiento del tórax triangular, y muchas veces se encuentran desproporcionados, siendo en la parte alta muy anchos mientras que en la inferior son muy delgados. Para que a las figuras no se le rompan las piernas, se las dota de pantorrillas y tobillos muy recios y cuadrados, lo que es evidente tanto en la estatua más grande, que representa al dios de la vegetación Abu, como en la de la sacerdotisa, que es la personificación de la Diosa Madre, encontrándose acompañada de la diminuta figura de su hijo, del que solo se conservan las pantorrillas y los pies sobre el mismo pedestal.
El dios Abu tiene una altura de 76 cm., la base sobre la que se sostiene posee un dibujo en relieve de un águila, que posiblemente contaba con una cabeza de león, pero ésta se ha perdido, y a cada lado una gacela con una rama de alguna planta, conjunto que se conoce como emblema de las deidades que se veneraban en los templos de la época protohistórica de Warka.
El seno derecho apenas está remarcado. El brazo derecho está muy apartado, presentando una parte superior desproporcionada, pues aparece muy gruesa y va descendiendo hacia la parte inferior, que es bastante fina, hasta llegar a una pequeña mano. Cada una de las divinidades lleva una copa que aparece también en algunas de las otras imágenes, por lo que puede ser que se presentasen a sí mismos y a sus dioses como participantes de las fiestas más grandes del calendario del Año Nuevo, cuando por un momento la esfera humana y la divina parecen mezclarse, y el ser humano se sentía más cercano a los dioses. Las demás figuras rondan entre los 30 cm., (30.5 cm. uno de los hombres con barba), y los 40 cm., (40,6 un sacerdote). El material con el que están realizadas las figuras varía, por lo que las más importantes muestran un equilibrio muy acorde con la creencia en que una vida oculta los animaba.En reglas generales, se podría decir que la gran estatuaria comienza con este grupo de doce estatuas, siendo el grupo más homogéneo y mejor conservado dentro del [1] Warka era la antigua Uruk. |