Escudos persas:

Escudos de los Inmortales: Apadana de Persépolis.

 

Persépolis es el conjunto arquitectónico más importante del Irán antiguo. Los vestigios del complejo se encuentran en la carretera que une Isfahan y Shiraz, a 110 Km. de esta última ciudad. Está asentada a las orillas del río Puhar, próxima al valle de Nagsh-i-Rustam, donde se depositaron las cenizas de los cuerpos de los reyes, en tumbas de cámara, excavadas en la roca. Construida como una ciudadela sobre una amplia plataforma natural de roca, se alza entre 12 y 15 m sobre sus alrededores.

Los aqueménidas buscaron un emplazamiento en un lugar alejado del ajetreo diario, se hallaba a 70 km de Pasagarda, ciudad de la coronación, a 480 km de Susa, la capital administrativa del imperio. Persépolis no fue nunca capital del Imperio Aqueménida, fue una residencia como Pasagarda, Susa, Ecbatana Babilonia.

Reconstrucción ideal de la apadana de Persépolis

Los restos de Persépolis se conocieron en la antigüedad, fueron visitadas por Odorico de Perdenone en 1.320 y Dellavelle las visitó y describió en 1.622. El Instituto Oriental de Chicago realizó excavaciones bajo la dirección de Herzfeld desde 1.931 y después bajo la dirección de Schmidt, desde 1.939 el Servicio Arqueológico Iraní continuo los trabajos. Interrumpidos por la contienda entre Irán e Irak, y por la evolución de los acontecimientos políticos derivados de la nueva estructura política del Estado Iraní.

La vida de este complejo es breve, la construcción fue planeada e iniciada por Dario I el Grande (522-486 a.C.), en el año 518 a. C., continuada por sus sucesores y terminada en el año 460 a.C. Dario I, localiza el lugar, construye la terraza, la doble escalinata de acceso, la elevación de la Apadana y el edificio denominado harem. Jerjes I(486-465 a.C.), levanta los propileos, termina el "harem" y la Apadana, comenzó a levantar la sala de las 100 columnas. Artajerjes I (465-425 a.C.), termina la sala de las 100 columnas y Artajerjes III (359-338 a.C.) comenzó un palacio que nunca se terminó. En el 330 a.C. Alejandro Magno incendió el complejo.

Según una inscripción que recoge A. Blanco (en BLÁZQUEZ MARTÍNEZ, J.M.1.993, pp. 24-43.) los constructores que tomaron parte en la realización de Persépolis llegaron de todas los rincones del Imperio Persa, de esta forma conocemos la procedencia de los carteros que realizaron los relieves:

Vista general de unos de los salones

" ...los artesanos babilonios hicieron los cimientos, los rellenaron de cascotes y fabricaron los ladrillos. los asirios trajeron la madera de cedro desde el Líbano a Babilonia, y desde esta ciudad a Susa las transportaron los carios y los jonios. De Gandara y de Carmania llegaba la madera de Yaka; el oro de Sardes y de Bactriana; el lapislázuli y la cornalina de Sogdiana; la turquesa de Jorasmia; la plata y el cobre de Egipto, los adornos murales de Jonia; el marfil de Etiopía, de Sind y de Arajosia; los pilares de piedra de Abiradus. Los canteros eran jonios y de Sardes; los orfebres eran medos y egipcios; de Sardes y egipcios los que tallaron el ishmalu; babilonios los que cocían los ladrillos; medos y egipcios los que adornaban la pared ".

La procedencia de los canteros es importante para establecer la relación con los motivos iconográficos elegidos, entre ellos las armas que portan los miembros de la guardia real persa.

Los denominados inmortales, en los relieves de Persépolis llevan unos escudos de gran tamaño, que presentan unas probables escotaduras laterales, por forma y tamaño tienen como paralelo iconográfico los escudos coetáneos que se están representando en la cerámica griega de figuras negras y que se denominan beocios.

Soldados con escudos (relieve de la Apadana. Persépolis)

 

Los Inmortales portan estos escudos en unos lugares determinados de Persépolis:

1º Aparecen como motivo central de la escalinata que da acceso a la Apadana. La escalinata de la Apadana de Persépolis responde a una de las fases del Festival del Año Nuevo, reproduce la ceremonia de entrega de tributos, en la cual los representantes de las diferentes satrapías persas entregaban sus impuestos al rey. Los relieves de la escalinata representan una serie de tipos humanos vistos desde la perspectiva persa, acompañando a los diferentes miembros del Imperio. En una de las dos escalinatas Jerjes I hizo grabar una afirmación que no era nada jactanciosa:

" Yo soy Jerjes, el Gran rey... Rey de naciones que contienen toda clase de hombres, Rey en esta tierra grande y ancha."

Tripylon

 

2º Los escudos vuelven a aparecer en el Tripylón, una construcción central o vestíbulo del Consejo, en dirección a la sala del banquete, una sala cuadrada con el techo sostenido por cuatro columnas, se entraba en ella por tres puertas colocadas en los lados norte, este y sur.

La puerta norte era la principal, estaba marcada por una escalera de acceso, las otras puertas tenían relieves que mostraban al rey seguido de dos asistentes: uno llevaba la sombrilla real, otro un quitamoscas sobre la cabeza del rey y una toalla, sobre las puertas se esculpió el símbolo alado de Ahuramazda. Bajo esta escena en registros horizontales aparecen de nuevo los Inmortales, portando escudos ovales, semejantes al Beocio.

 El Tripylón da acceso a tres conjuntos diferentes: a el almacén, el palacio de Dario, destinado a los banquetes oficiales y el palacio de Jerjes, de igual función, por la puerta oeste se pasaba a una plaza cuadrada que daba paso a un patio con un relieve que representaba a Dario y a su hijo Jerjes, llevados sobre tronos por 28 dignatarios del imperio. En la circulación propuesta para la realización de la ceremonia de Año Nuevo, objeto del complejo palaciego de Persépolis, los dignatarios medos y persas entraban al palacio de Darío, para celebrar los banquetes oficiales por la puerta norte del Tripylon, pasando por las otras dos, evidentemente contemplando los relieves que hacían referencia al Gran Rey y la circulación de retorno, llevaba a las tres puertas, saliendo al exterior de estos recintos por la puerta central, y contemplando de nuevo los relieves.

La iconografía de Persépolis implica la conclusión de que se realizó para uso ceremonial, principalmente para la ceremonia de Año Nuevo. La nuevas interpretaciones del edificio que Herzfeld creyó un harem, llevan a la idea de considerarlo un almacén supletorio para la tesorería.

El descubrimiento en las excavaciones de 1.952 de ruinas en un lugar apartado de los edificios principales y en la llanura, e identificados como un palacio, indican que la residencia real estaba fuera de la ciudad. Se denominó Parsa, con este nombre se conocía a la provincia de la tierra natal persa. Los griegos la denominaron Perseptolis, traducida como " destructor de ciudades", en recuerdo de la destrucción que habían realizado los persas en Grecia.

Relieve de el Tripylon portando escudo

El uso real de los escudos tipo beocio por los miembros de la guardia real no está comprobado, sin embargo las armas representadas representadas en los relieves de Persépolis y en otras construcciones persas se utilizaron por ele ejercito aqueménida bien en la batalla o bien como armas de parada. Snodgrass opina que los escudos persas no son reales sino una mera licencia estilística de los canteros de origen jonio.

Los relieves, como la arquitectura, combinan la técnica jónica y la concepción persa, aunque comparados con los griegos, son fríos y enteramente orientales, aunque algo de griego los diferencia de los diferentes relieves orientales., el relieve oriental es plano y los detalles son incisos más que modelados, la plasticidad de los relieves persas se aprecia en el tratamiento de los caballos y camellos. Los artistas griegos tenían libertad al tratar los animales pero no a los hombres, técnicamente dominaban el cincel, como se puede ver en el primoroso cincelado del trono de Dario en el Tesoro de Persépolis.

Al contrario que los otros relieves orientales, los relieves persas estaban colocados en lugares de paso, lugares donde no era necesario pararse a contemplar, unido a un ritmo conseguido a base de la repetición de modelos, refuerza la idea de una funcionalidad meramente decorativa, con la intención de resaltar el elemento arquitectónico.

 

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