La Edad Oscura, unas notas, autor Hipolito Pecci, alijado en www.dearqueologia.com
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La Época oscura: unas notas


 

Alrededor del siglo XII a. C. los territorios de la Península griega sufren la entrada de nuevos pueblos procedentes de la región del Danubio, los cuales avanzan en una serie de oleadas sucesivas tanto por el Oeste como por el Este hacia Macedonia y Tesalia. Este empuje ocasionaría un gran movimiento de la población hasta ese momento asentada en la zona cuyo destino serían las costas de Asia Menor, surgiendo en Anatolia una serie de enclaves que a todas luces se podían considerar griegos: al Norte eolios, habitantes de Tesalia o Beocia  y en el centro jonios, griegos del Ática y Eubea.

El período que abarca la Época Oscura es conocido principalmente debido al hecho de que los poetas jonios, los aedos que actuaban ante los príncipes locales y los rapsodas, que además también actuaban en las plazas públicas, elaboraron los cantos que se unieron en el siglo VIII a. C. formando los poemas homéricos, y con ello dando lugar al enigma conocido como la Cuestión Homérica.

Entre los grupos humanos que se establecieron en el territorio se especula con la posibilidad de que se encontrara una minoría indoeuropea formada por guerreros nómadas, los Dorios, que llevarían con ellos algunas innovaciones como el uso del hierro o la adaptación del alfabeto fenicio alrededor del 800 a. C., aunque también mantuvieron alguna de las particularidades de los ocupantes anteriores; así continuaron con la construcción de templos siguiendo el modelo de megarón micénico, formado por una sala rectangular con columnas, pudiendo ser el antecedente de la planta del templo griego; en ocasiones se encontraba precedido por un doble atrio, es decir, un recinto cerrado y habitualmente porticado que estaba situado a la entrada del edificio.

Busto de Homero

Con estas invasiones se produjo una gran crisis debido a la situación política que se creó ya que cualquier tipo de autoridad central desapareció, lo que complicaba la vida del pueblo que ante esta amenaza había encontrado en los reyes un fiel aliado; sin embargo, el lugar del monarca ahora pasaba a ser ocupado por las nuevas oligarquías guerreras. Esta situación también tendría consecuencias en el terreno económico puesto que al contar con la posesión de las armas se produjo una monopolización de las tierras, la propiedad colectiva desaparece y en su lugar aparecen los latifundios y grandes propiedades de los nobles.

Por tanto los estados que surgieron estaban formados por  gobiernos de clases en donde el dominio recaía en los nobles que eran los que sancionaban el poder de esta pequeña casta.

Estos linajes como forma de refrendar su posición dominante del mismo modo recurrieron a los mitos, así se suponía que existían conjuntos de familias, Genos, que provenían de un antepasado legendario común que les dotaba de todos los derechos legales para poder acaparar y ejercer todo el poder, además de servir de justificación para que sus privilegios se fueran transmitiendo de padres a hijos. Pero con el fin de salvaguardar aún más su posición evitaron en todo momento la existencia de leyes escritas, con ello se produjo una manipulación constante de la justicia en beneficio de las elites. En pocas ocasiones el pueblo podía intervenir en cuestiones políticas, solamente en algunos momentos puntuales participaba en asambleas aunque sin la menor trascendencia, puesto que sus decisiones  estaban condicionadas por el temor a las represalias de las oligarquías.

El pueblo se constituía de jornaleros, thetes y artesanos demiurgoi cuyo destino era idéntico, ya que se encontraban unidos por la pobreza y por la subordinación total a la nobleza, lo que a la larga llevaría a que muchos habitantes se vieran obligados a abandonar sus ciudades y emigrar a Asia Menor.



 

       

       

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