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LA DAMA DE BAZA PROCEDENCIA: Tumba de cámara nº 155. Necrópolis de Baza (Granada) DIMENSIONES: 130 cm. x 105 cm. MATERIAL: Piedra policromada. CRONOLOGÍA: fin del siglo V o inicios del IV a. C LOCALIZACIÓN : Museo de Arqueológico de Madrid
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Fue descubierta el 22 de julio de 1971 en unas excavaciones realizadas en el cerro de Cepero en la localidad de Baza (Granada). Posiblemente era el enterramiento de un guerrero, según se deduce de las armas y utensilios que aparecieron al pie de la estatua. El enterramiento de la dama de Baza parece marcar el establecimiento inicial de un espacio funerario aristocrático en esta necrópolis en cuya proximidad se aglutinan otras tumbas de altos personajes.
La Dama es una pieza realizada en piedra caliza grisácea y representa a una mujer sentada en un trono. Dentro de la iconografía ibérica, la dama de Baza no es un ejemplo aislado, pero su buena conservación y las especiales circunstancias de su hallazgo han hecho posible relacionar con ella otras piezas hasta ahora dispersas y faltas de explicación.
Los paralelos que este tipo de tallas
aparecen en todo el Mediterráneo nos llevan a interpretar a la Dama
de Baza como una "diosa sentada", cuyo nombre ignoramos dentro de la
iconografía ibérica, pero que debió cumplir un papel en el mundo indígena
semejante al de Deméter o Perséfone en otras áreas. Se trataba de una
divinidad protectora de la vida, que desde la niñez guardaba al individuo
y que continuaba su labor después de la muerte, aunque su figura no
pertenecía propiamente al mundo de la ultratumba.
La Dama es una diosa madre, de la fecundidad. En su seno materno ha acogido de nuevo a la noble difunta, tal vez en un concepto cíclico y fecundador de muerte y vida.
Esta obra, por sus características y por su
relación con la Dama del Cerro de los Santos y con la de Elche, es un buen
ejemplo del arte ibérico, que recoge las influencias del Mediterráneo
oriental y helénicas. La superficie de la piedra ha sido estucada y
pintada totalmente en colores azul, rojo, marrón y negro, aglutinados con
yeso.
En cuanto al traje, la figura va cubierta
desde la cabeza a los pies por un manto abierto por delante que forma
pliegues bien conseguidos, aunque convencionales, en los laterales de la
cabeza y sobre el cuerpo. Una túnica azul con una cenefa inferior
constituye el vestido, bajo el que se aprecian dos sayas más, apoyada la
segunda sobre los zapatos, que dejan adivinar la forma de los pies,
apoyados sobre un resalte.
CD-ROM "Los iberos y sus imágenes" (Ed. Zugarto). La obra, en la que participan varios investigadores del C.S.I.C., ha sido dirigida por D. Ricardo Olmos Romera (Departamento de Historia Antigua y Arqueología, Instituto de Historia, CSIC). BENDALA GALÁN, M. Introducción al arte ibérico (Madrid, 1993). GARCÍA Y BELLIDO A. Arte ibérico en España (Madrid, 1980)
OLMOS R. y
SANTOS VELASCO J. A. Iconografía ibérica, iconografía itálica:
propuestas de interpretación y lectura (Madrid, 1997). |
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