ATENAS EN ÉPOCA DE PERICLES

 

 

 

Trescientos espartanos, setecientos de Thespies y cuatrocientos tebanos, acordaron mantenerse en las Termópilas al mando del rey espartano Leónidas. Las Termópilas es un desfiladero estrecho, entre el monte Otea y el mar, por donde apenas podía pasar un carro de frente.

Franqueado el obstáculo de las Termópilas, la oleada persa se abatió sobre el Ática, mientras la escuadra griega que había combatido en luchas parciales contra los persas se refugiaba en Salamina.

 

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ARQUITECTURA

arquitectura gr. clásica

LA ATENAS DE PERICLES

GRECIA CLÁSICA

 

 

Desfiladero de las Termópilas

 

Plano de Atenas

(AMPLIAR)

 

 

Plano de los Propileos

(AMPLIAR)

 

 

Propileos desde el oeste, exterior

 

 

Propileos desde el este, interior

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Placa en honor a los  defensores de las Termópilas

Desbordada la defensa, los persas entraron en el Ática, llegaron a Atenas incendiando los templos de la Acrópolis, siempre como venganza de la destrucción de los de Sardes, y degollaron a la pequeña guarnición que allí había quedado. 

Este episodio de la guerra contra los persas marca el inicio de la reconstrucción de Atenas, mas bien, de este suceso, nació una nueva Atenas

 La Acrópolis en época de Pericles.

La Acrópolis había quedado reducida a ruinas, los atenienses para mantener el recuerdo de la terrible ofensa sufrida en su más sagrado lugar juraron en Platea no volver a reconstruir los edificios que habían sido arrasados por los bárbaros de Oriente, enterrando en una fosa, que se denominaría el depósito persa, todas las donaciones contaminadas por las manos persas.  La promesa se cumplió en parte, en verdad no se reconstruyó la Acrópolis, de hecho se planifico de nuevo. De esta promesa mal cumplida nacía la Atenas de Pericles, la polis por antonomasia. 

La ciudad de Atenas esta unida íntimamente a su Acrópolis, la cual iremos describiendo, obviamente unida a sus diferentes edificios. Como hemos comentado en otros artículos, arquitectura y escultura están intrínsecamente ligadas, aunque omitiremos la gran escultura, es evidente que en edificios como el Partenón o el de Niké la escultura en relieve no se pueden separar como si se trataran de compartimentos estancos. Luego las obras de Fidias que decoraron el Partenón se explicaran dentro de este epígrafe.

La Acrópolis de Atenas: la expresión del poder de La Liga de Delos o la megalomanía de Pericles. 

Es complicado comenzar a describir un conjunto tan espectacular como el que se elevó en esta colina tras las Guerras médicas. La disposición de los edificios esta reñida con su asignación cronológica, como descripción mas sistemática he considerado describir los monumentos por orden de aparición, como si de un escenario se tratara, teniendo en cuenta que nos encontraremos con edificios desde la etapa clásica hasta la época de la dominación romana, los cuales sólo mencionaremos, dado que se escapan al contenido de este tomo.

La reconstrucción de la Acrópolis esta ligada al traslado del tesoro de la Liga ático-délica a Atenas.  La Acrópolis había permaneció en ruinas durante treinta años, los atenienses consideraron que era tiempo suficiente para olvidarse del juramento de Platea, y un empujoncito de Pericles convenció a la asamblea de la conveniencia de utilizar los excedentes del tesoro délico para hacer de la capital de la coalición la mas espectacular del mundo heleno.

Los trabajos comenzaron en el 447 a.C. con el templo que haría a Atenas inmortal: el Partenón. Pero antes de llegar a este templo deberíamos atravesar la entrada.

Los Propileos. 

Esta entrada  monumental, perfectamente alineada con el Partenón fue ideada como una majestuosa construcción que diera entrada al más hermoso templo de Atenas. Esta estructura sustituyo a otra, arcaica, diferentemente orientada y construida sobre la entrada de Pisistrato.

Situados en la cuesta que lleva al extremo oeste, por allí entraba la procesión anual que honraba a Atenea. Mnesicles, su arquitecto se tuvo que enfrentar a numerosas dificultades, la primera el fuerte declive de la entrada de la ciudadela micénica y nos numerosos santuarios que existían: el de Atenea Higia, el de Artemisa Brauronia, y el  mas famoso la Niké Áptera.

El proyecto los englobaba a todos, integrados en la entrada o presentándolos como pequeños templos aislados, de modo que no rompieran el conjunto.

Vista de los Propileos

Las dos fachadas de los Propileos semejan un templo dórico de seis columnas, Se accedía por una imponente rampa de veinte metros de anchura, veinticinco de ascenso sobre sus ochenta metros de largo, la misma pendiente que la parte mas empinada de la Vía Panatenaica.

Columnas de los propileos

Posiblemente estaba escalonada para facilitar el acceso de los animales de sacrificio.

Las dos columnas centrales estaban más separadas que el resto para dejar espacio de la calzada.

Esta calzada se extendía entre dos columnatas jónicas de tres columnas antes de llegar a la fachada trasera y se dividía en tres naves que separaban las columnas interiores.

Los arquitrabes estaban reforzados con vigas de hierro, una solución muy temprana de refuerzo metálico para una construcción.

Los visitantes que subían por los escalones de la calzada, se encontraban con otros cinco peldaños para llegar a la columnata interna. Y otros cinco más para salir al pórtico trasero. 

Tras salir la sorpresa era mayúscula, ante ellos se encontraba la gran estatua de bronce de Atenea Promacos, mas alta que los Propileos y visible desde muchos metros a la redonda.

En el ala norte se encontraba la pinacoteca, la sala de las pinturas de Pausanias. Ignoramos si contenía frescos o eran cuadros colgados en las paredes.

Tampoco conocemos a los autores, Pausanias solo menciona una obra de Polignoto de Tasos: Aquiles en Escira. En esta sala existen restos de bancos, para el descanso de los visitantes o para la contemplación de las obras. En el lado sur se abre otra ala que permite el acceso al templo de la Niké Áptera o de Atenea Niké.

El techo y el artesonado eran de mármol, de  hecho, al igual que el Partenón, se realizo en mármol pentélico blanco. Esta entrada monumental es la última obra de Pericles en la Acrópolis. El paramento de los muros, sobre todo en la esquina suroeste, presenta imperfecciones.

Propileos desde la escalinata

Se construyeron con gran rapidez, cinco años, para ser terminados antes de que se iniciara la Guerra del Peloponeso. Todavía se puede apreciar la presencia de las espigas para manipular los sillares, y algunos no están perfectamente pulidos.  

 

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