Nedstat Basic - Free web site statistics

 

ARTURO DE BRETAÑA LOS MITOS CELTAS DE UNA LEYENDA

ETIMOLOGÍA DE LA PALABRA DRUIDA

Hay que destacar que este nombre ha sido sometido a ruda prueba. Las formas modernas, druide en francés, druid en inglés, derwydd en galo y drouiz en bretón armoricano, son todas reconstrucciones cultas que apenas se remontan más allá de finales del siglo XVIII.

La palabra popular, resultante de la evolución lógica de la lengua, es draoi en gaélico moderno, que significa "brujo", y dryw, "reyezuelo", en galés contemporáneo, habiéndose perdido el término en el vocabulario bretón armoricano. Estas reconstrucciones cultas se han realizado sobre el término más antiguamente atestiguado, el utilizado por César, que se latiniza como druis (genitivo druidis), al que corresponde estrechamente el antiguo gaélico drui.

Estas observaciones son de una gran importancia, pues constituyen la prueba de que el druidísmo, y por consiguiente los druidas, han desaparecido de la memoria popular en tanto que institución religiosa,  no, y de esto hace muchos siglos. Sólo Irlanda y el País de Gales han conservado un vago recuerdo que revela por otra parte una depreciación formal. Es altamente significativo que la evolución semántica del viejo irlandés drui haya llevado al sentido de "brujo". Hay que relacionarlo con la desafección que se produjo en Irlanda, en la época de la cristianización, con respecto a los druídas, degradados al rango de magos de segunda clase, en beneficio de los fili que encontraron, o conservaron, su lugar en el seno de la sociedad celtocristiana. Es imposible por tanto descubrir, como quieren algunos exegetas, llenos sin embargo de buenas intenciones, una mención cualquiera de los druídas en un relato o un canto de la tradición popular, especialmente en la Bretaña armoricana. Tal tentativa remite al más puro delirio celtomaniaco 1

Dicho esto, no está prohibido plantear problemas acerca de la significación de la palabra "druida". Desde hace algunos siglos, se ha adoptado, sin reflexionar, la etimología que ofrece Plinio el Viejo (Historia Natural, XVI, 249) en un pasaje célebre en el que habla de la veneración de los druidas por el muérdago y el árbol al que está ligado, es decir el roble. Añade Plinio:" No cumplirán ningún rito sin la presencia de una rama de ese árbol, hasta el punto que parece posible que los druidas deriven su nombre del griego". Se ha concluido que la palabra druida provenía del griego "drus", roble, y esta explicación todavía puede encontrarse en algunas obras serias de nuestro siglo.

Se trata de una etimología analógica, construida sobre una simple semejanza y consolidada por el papel efectivo del roble en la religión druídica. Los autores griegos y latinos han hecho abundante uso de este tipo de etimología, como también los autores de la Edad Media.

En cuanto a las innumerables etimologías populares, son todas del mismo género, y establecen a veces una relación sutil que la lingüística pura tiende a eliminar. La Cábala fonética es una realidad, y siempre hay que I desconfiar de lo que se esconde tras un razonamiento en apariencia aberrante.

 

Pero en este caso, la relación entre la palabra druida y el griego drus es inexistente. Por otra parte, ¿por qué habría de provenir de una palabra griega el nombre de los druidas galos? Según toda lógica, debería ser de origen celta. Ahora bien, "roble" se dice dervo en galo (es una de las pocas palabras galas de que estamos seguros), daur en gaelico, derw en galés, derv (colectivo, dervenn en el singular, deru en véneto) en bretón armoricano. Es muy difícil vincular con estas palabras el término "druida" en sus diversas formas.

Además, el texto de Plinio es bastante confuso. El Naturalista no dice expresamente que el origen sea la palabra griega drus: los druidas derivan su nombre del griego, eso es todo. Son los comentaristas ulteriores los que de hecho decidieron esa etimología, y vamos a ver que, en el fondo, y contrariamente a lo que se piensa, Plinio el Viejo no está muy lejos de la verdad.

Si nos referimos a la forma dada por Cesar, druidas, la cual supone un singular druis, en nominativo, y también a la  forma irlandesa druid, la palabra solo puede remontarse a un antiguo céltico druwides que se puede descomponer en dru-, prefijo aumentativo con sentido superlativo (que se encuentra en el adjetivo francés dru) y en wid, término emparentado con la raíz indoeuropea del latín, videre, "ver", y del griego idein igualmente "ver" y saber. El sentido es por lo tanto perfectamente claro: los druidas son los muy videntes o los muy sabios, lo cual parece conforme con las diversas funciones que les están asignadas.

Ahora bien, los célebres escolios que se encuentran en el manuscrito de La Farsalia de Lucano, son gran valor porque nos aportan útiles informaciones acerca de los galos y sus costumbres, suministran a este respecto una indicación que corrobora lo que dice Plinio: a los druidas "se les denomina con arreglo a los árboles porque habitan en bosques apartados".

Hay que señalar que el paisaje de La Farsalia sobre el que se ejercita el talento del escoliasta es el que concierne a un gran bosque, cerca de Marsella, donde los druidas ofician al aire libre en santuarios que son nemeton, es decir claros sagrados. También hay que destacar que no se alude a robles, sino a árboles en general. Y eso es lo que dice en realidad Plinio el Viejo.

Esto desemboca en una curiosa constatación: existe en las lenguas célticas una innegable vinculación entre la palabra que significa ciencia y la que significa árbol, en galo vidu (cuya raíz dara koed en galés y bretón, koad en los de más dialectos bretones). ¿Se trata de una simple homonimia? ¿Se trata una vez más de Cábala fonética?

Los celtizantes hablan únicamente de una homonimia. Pero entonces, ¿cómo explicar esa misma ambigüedad en otras tradiciones indoeuropeas, en particular a propósito del Odín germanico? Odín-Wotan (en sajón Woden) se remonta a un antiguo Wóthanaz atestiguado por Tácito, y los germanistas ven ahí la raíz wut que significa "furor sagrado", por tanto "ciencia total", lo cual se concilia bien con el carácter atribuido al Odín de las sagas nórdicas, convertido voluntariamente en tuerto para hacerse mágicamente vidente y señor de las "runas", es decir de las inscripciones mágicas grabadas como por azar sobre trozos de madera, del mismo modo que los druidas satiristas irlandeses grababan sus hechizos sobre ramas, especialmente de avellano y de tejo. Pues la raíz Wut presenta un parentesco muy extraño con el nombre germánico de la madera, reconocible en el inglés wood.

Por otra parte, uno de los poemas del Edda escandinavo nos describe a Odín colgado de un árbol (ritual chamánico que volvemos a encontrar en la Irlanda pagana) y liberándose por la fuerza de las runas que suscita. Wotan-Odín es el dios del Saber, el dios-mago por excelencia, que no deja de hacernos pensar en Gwyddyon, hijo de la diosa Dón, héroe de la cuarta rama del Mabinogi galés.

Ahora bien, el nombre de Gwyddyon, si remite a una raíz gwid que significa "ciencia" (bretón-armoricano gwiziek, "sabio"), puede también provenir de la raíz del vidu galo, en el sentido de árbol (convertido en coit en galés-medio antes de adoptar la forma coed). Si Odín-Wotan y Gwyddyon están ligados a la vez a la idea de ciencia y al árbol, siendo como son verdaderos dioses-druidas, no es inverosímil suponer que el nombre de los druidas pueda tener esa misma ambivalencia. Las relaciones entre la ciencia, sobre todo la ciencia religiosa o mágica, y los árboles, no tienen nada que pueda extrañarnos. El mito fundamental del Árbol del Conocimiento impregna las tradiciones de todos los pueblos. Y silos druidas son los muy sabios, son también los  hombres del árbol, los que ofician y enseñan en los claros sagrados, en medio de los bosques.

Intentemos definir las características de un un druida típico, el primer tópico sobre los druidas se refiere a la recogida del muérdago, esta idea deriva de el recuerdo de un ceremonial perdido en los textos, pero que se puede reconstruir mediante el texto de Plinio el Viejo:

Los druidas tienen por lo más sagrado al muérdago y al árbol en que crece, suponiendo siempre que ese árbol es un roble"

"Su recolección se efectuaba el sexto día lunar... porque la luna tiene ya una fuerza considerable sin estar todavía en el punto medio de su recorrido".

(Hist. Nat., XVI,)

 

  • La recogida del muérdago no tiene nada que ver con el solsticio de invierno, ni con la fiesta de Navidad. Pero se desarrollaba en condiciones muy precisas: el druida corta el mismo el muérdago con una hoz de oro.

  • El muérdago se recoge en un paño blanco y el druida va vestido con un hábito blanco. El color blanco es el color sacerdotal por excelencia.

  • Esta recogida concierne por tanto al jefe principal de los druidas. El uso que harán del muérdago es otro problema. La "hoz de oro" provoca una leve sonrisa, pues se ha convertido en una autentica imagen de Espinal.

  • Por otra parte, el oro es demasiado blando para poder cortar lo que fuere: se trataba sin duda alguna de una hoz de bronce o de hierro, revestida por una película de oro. Pero de todas maneras, el simbolismo lunisolar es perceptible: el oro es la imagen del sol, la hoz el creciente de luna.

No es casualidad. Y Plinio añade que tras la recogida del muérdago se celebraba un sacrificio de toros blancos, muy jóvenes puesto que " se les atan los cuernos por primea vez" ( XVI, 249). Se sabe, por otra parte, que el sacrificio de toros es un rito de entronización real. Esto parecería indicar que la recogida del muérdago no es un ritual aislado, sino una parte  de un conjunto ceremonial que nos sigue siendo desconocido.

La especifidad de esta costumbre ha debido contribuir a su fama entre griegos y latinos, provocando al tiempo que se la  destaque en detrimento de los demás rituales.

--------------------

1 Desgraciadamente, ese es el caso de los que persisten en afirmar que el BarzazBreiz, de Hersart de la Villemarque, sobre todo los primeros cantos de la recopilación, llamados "históricos", son auténticamente populares. Por una parte, se sabe actualmente, por la contra interna del texto bretón, que esos cantos "milagrosamente reencontrados" en la memoria popular bretona han sido compuestos inicialmente en francés y luego traducidos torpemente al bretón. Por otra parte, La Villemarque tenia mucho talento y nobles intenciones: quería darle a Bretaña el equivalente de lo que poseían, en manuscritos de la Edad Media, el País de Gales e Irlanda. Para ello, partiendo quizás de fragmentos de canciones populares, ha adornado, amasado, desarrollado lo que le venía en gana, plagiando de paso todo lo que conocía de los bardos galeses. El primer canto del Barzaz-Breiz lo presenta La Villemarque como un diálogo entre un niño y una druida, lo que le sirve de pretexto para exponer una especie de catecismo de la sabiduría druidrica. Se le puede perdonar todo a La Villemarqu, que era un gran poeta, pero ¿ qué decir de los que se esfuerzan por disimular la superchería (que además el propio Villemarque reconoció al final de su vida en una carta a su detractor François Marie Luzel) contra toda lógica? El supuesto diálogo del niño y la druida, que La Villemarque titula Ar Rannou, "Las Series", es una trituración de un canto popular autentico, Gosperou ar Raned, "Las Vísperas de las Ranas", especie de letanías mnemotécnicas frecuentes en la tradición popular y de las que tenemos varias versiones bretonas. Para nada aparece ningún "druida", y de encontrarse la palabra habría sido añadida. Esto no quiere decir que "las Vísperas de las Ranas" no contengan reminiscencias de una tradición druidica, aunque esto sea muy problemático: quiere simplemente decir que es difícil, por no decir imposible, reencontrar a los druidas en un canto popular. Y que decir del juego de palabras entre Rannou y Raned?, ¿era tan inocente La Villemarque?

 

IR AL íNDICE